Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

lunes, 31 de marzo de 2008

No es fácil quererte



No es fácil quererte a veces:
depender de una mirada cómplice
cuando sólo ves buitres acechándote,
es como respirar obsesionado porque
el aire que te sostiene, poco a poco,
te consume, y eres consciente de
cada gota de aire que te oxida
hipotecando tu ilusionada sangre.

No es fácil tener que imaginarte
estando tan endemoniadamente
cerca mi boca de la tuya, y mis
manos de tu indómita cintura.
La noche sume en el caos mis
expectativas y el día claramente
lo confirma; somos carroñeros
rivales que no comen con tal
de que el otro, tarde o temprano,
se rinda.

No es fácil quererme a veces,
tú también me arrancarías de
un zarpazo la parte de mis sesos
que hiere, y que nunca echarías
de menos,
lo sé, y espero que el resto de mí
te compense para siempre.


                                                                     

jueves, 27 de marzo de 2008

Dark City (Alex Proyas)

Dark City se estrena en 1998, un año antes que la aclamada Matrix, la cual copia de su predecesora innumerables situaciones y ambientes, dirigida por Alex Proyas, Dark City es una de esas escasas películas de ciencia ficción que cada cierto tiempo aportan interés, originalidad y misterio a un género cada vez más superficial y efectista.
El protagonista intenta recordar su identidad y paralelamente va descubriendo el siniestro engaño al que está siendo sometida toda la sociedad donde vive, por unos misteriosos y evolucionados seres que los manipulan, intentando descubrir en ellos la clave...
Aquí la destripan mucho mejor:
http://es.wikipedia.org/wiki/Dark_City

Hay períodos donde me siento igual de dirigido y utilizado que John Murdoch: al servicio de alguien superior y sin escrúpulos que parece disfrutar experimentando con mi cerebro, en busca de quién sabe qué macabro o sublime propósito.


Aquí un aperitivo de este misterioso universo:

lunes, 24 de marzo de 2008

Un cortijo andaluz: Gumersindo el porquero (Fin)



La mamá gallina aún no había divisado al mastodóntico perro, oculto casualmente detrás de la pared del pozo del cortijo, bebiendo de un charco como si la sangre de la cochina aún se resistiera a claudicar quemándole la garganta. Saciada la sed levantó al aire su hocico, alzó sus orejas como armas antiaéreas hacia el cielo, ladeó su cabeza para ayudar a sus sentidos a confirmar ese aroma de presas plumíferas que embriagaba a sus ancestrales instintos, de repente se giró, rodeó encogido el pozo en dirección contraria al rastro, cuando el ave se dio cuenta de su presencia éste ya estaba a apenas un metro de sus suplantados polluelos, cacareó agónicamente y de un aleteo desesperado cayó entre los perdigones y el can, prácticamente besándole el aliento asesino intentó con su determinación hacer entrar en razón al depredador, con sus delirantes aspavientos más que lograr intimidar lo que pretendía era alertar a todo el mundo de las siniestras intenciones de su acosador, el perro lobo miró a su alrededor, los polluelos aprovecharon el impasse para romper la formación y agruparse bajo la cola de la única madre que por suerte habían conocido. El cazador vio como su dueño y sus desconfiados congéneres lo observaban como si de sus actos dependiesen sus grises vidas, luego giró su mirada y contempló a la mujer del encargado y dueña de las aves saliendo de su casa, y antes que pestañease se echó en los fríos guijarros que conformaban el suelo, se dejo caer sobre su lomo y dio un bostezo desinteresado como si nada hubiese pasado, que además era exactamente lo que sucedió, nada.
Pero Gumersindo entendió rápidamente después de la actuación magistral de su perro que la situación era mucho más grave de lo que pensaban, no sólo confirmó que mantendría para siempre esos instintos asesinos, sino que era capaz de aprender y de improvisar, y esas facultades en un cánido de su corpulencia y mandíbulas eran totalmente incompatibles con la tranquilidad y la armonía que debía reinar entre los habitantes y las bestias de un cortijo. A la mañana siguiente nadie de los que presenciaron la escena del pozo le preguntó a Gumersindo dónde estaba su perro, y mucho menos el por qué. FIN

miércoles, 19 de marzo de 2008

Las estaciones



Ya puedo adivinar el verano en el
barroco de tus cabellos en llamas,
maduras como dátiles y abandonas
tu cálida pupa de canela,
una fina capa de mar te socorre y te sazona.
Y esa ropa dejando entrever tu albura aún
invicta, provoca el bochorno en la ciudad
y el impulso de las olas.


Tu sombra vertiéndose prematura
entre las hojas me trae de repente el otoño,
baña los bancos y las fuentes de los parques,
cubriéndolo todo de una inalcanzable distancia.
Tu lánguida mirada tiñe la tierra de colores ocres,
y esa tímida sonrisa abandonada invoca
a los vientos y a las luces del norte.


La confortable palidez abrigada que
desprendes cuando me otorgas el invierno
en tus manos azuladas, hace que el mundo
cambie su órbita hacia la penumbra y la nieve.
Tu recogimiento da paso a borrascas y a
calles desérticas que suspiran por tus tacones.
Toda la naturaleza nutriéndose de ti,
esperándote para renacer a la belleza.


Resucitan los aromas y los colores
imitando la locura de tu cuerpo cuando asoma,
la primavera promueves ante mí por la
debilidad de tu débil ropa y los perturbadores
abismos que provoca, y cantan nerviosos
los pájaros, y nacen agónicos los versos,
la tierra se engalana a medida que la pisas,
como intentando complacerte, y sin querer,
me hace comprender en ti, el motivo de mi vida.


Del verano, el mar que te sazona ,
Del invierno, tu confortable palidez.
Del otoño, la lejanía de las sombras.
De la primavera, el despertar de tus formas.

jueves, 13 de marzo de 2008

Filosofía barata



Si hay alguien ahí fuera que después de leer esto crea tener respuestas, le agradecería, por el módico esfuerzo de un comentario, me las hiciesen llegar antes del fin de los tiempos.
Si nuestro destino eterno depende de haber sido en vida malo o bueno.
¿Dónde iremos el resto?
Si tuviésemos la certeza de un paraíso.
¿Seríamos buenos por naturaleza o por conveniencia?
¿Se consideraría este último caso como un pecado?
Si no existiesen actos malvados.
¿Habría religiones, políticos o telediarios?
¿Qué estaría escribiendo yo en este momento?
Si ella no compartiese el mismo tiempo, y más o menos un lugar cercano al mío en el más allá.
¿Podría quedarme plácidamente esperando su alma en el limbo?
Si he de reencarnarme en un animal.
¿Me podría tocar de nuevo ser una persona?
Si después de la vida sólo hay muerte.
¿Cómo podría eludir la angustia de pensar que no estoy aprovechando mi tiempo?
Si la vida no es más que un fugaz latido en el tiempo, no deberíamos dilapidarlo haciéndonos absurdas preguntas para entenderlo.

lunes, 10 de marzo de 2008

Grata amenaza



Tan vehemente como dulce,
súbitamente bienvenido,
adictivo como todo lo imprescindible.
Estalla todo tu amor de repente
agónico e irascible;
verdugo de labios exánimes,
señor de carnívoras veleidades,
mecenas de lo inconcebible,
musa de improvisadas masacres,
sedicioso néctar irredento
que eleva sangrientas vocales asfixiadas,
reino de humedales entre cabellos.

Estoy aquí, rindiéndote pleitesía,
morador furtivo en tu incertidumbre,
estoy aquí pero no te espero,
préndeme hasta los huesos
y delimita con mis restos tus fronteras.

jueves, 6 de marzo de 2008

Cuento de Zapatero, Rajoy, y las elecciones del 2008

Érase una vez un país llamado Zapajoy, palabra compuesta que proviene de la combinación de parte de los nombres de sus dos profetas más venerados, a los que el pueblo entrega incondicionalmente su destino, y que siguiendo las pautas históricas de toda práctica religiosa, se encuentran radicalmente enfrentados, arrastrando en su desenfreno a la mayoría de las débiles almas de su pueblo. Zapajoy es un país de apenas cuatro años que cada dos bienios tiene la oportunidad de cambiar su nombre, o permanecer con el mismo otros tantos. El nueve de marzo de este año los habitantes de Zapajoy -aún no se ha votado para elegir el gentilicio adecuado- estamos llamados a la urnas para determinar que líder espiritual debe proporcionarnos la paz interior y la felicidad suprema a base de ostias, entiéndase obleas o buenas maneras.
Los seguidores del profeta “Zapatero del buen talante”, ganador de las últimas oraciones, y por tanto, profeta mayor del reino, votarán por conservar el nombre. Y los fieles a la iglesia del profeta “Rajoy de las pobres niñas”, harán todo lo posible por que su amada patria se denomine por fin Rajozapa.
También existen un buen número de profetas menores ávidos por reclutar esas almas desencantadas que han perdido la fe a causa de algún mandamiento reciente que les haya podido afectar a sus bolsillos o a su intolerancia. O bien esas otras ánimas que son lo suficientemente egocéntricas como para intentar fundar en solitario una nueva doctrina, como siempre, nacida de la ambición celestial y un orgullo divino desmedid.
Espero que no osen soliviantar el ánimo de nuestro Papa Juan Carlos, Rey de todos los que callan…

lunes, 3 de marzo de 2008

Antes de amarte



No puedo imaginar qué sería si
no fuese la atmósfera que intenta
separar el ánimo de la atonía en
cada lugar donde tu deseo respira,
y que a veces intuyo cuando callas.
Si no fuese el sosiego donde tú;
ermitaña de mis axilas, con bucles
aún húmedos y enloquecidos, buscas
la paz entre mis caricias malcriadas.
Si no fuese el depredador que acecha
camuflado entre una sarta de absurdos
rituales, el momento para devorarnos
con la saña de un enjambre violado.

Antes de ti sólo recuerdo los abrazos
que no me dabas mientras tus manos
inexistentes araban sobre mi espalda.
Antes de ti mis palabras eran piedras
floreciendo en un desierto de especulaciones.
Antes de tu amor no imaginé nada
parecido, nunca añoré un beso al azar
sin motivo aparente en un hueco sin
espuma, mientras me afeitaba .
Antes de tu amor, amar era tan fácil
como imaginarte entre mis manos desnuda.
Antes de ti, amar no desangraba,
no erigía universos improvisados,
no trascendía a la muerte y a las lágrimas.
Antes de amarte, amar era diminutivo.

Related Posts with Thumbnails