Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

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jueves, 31 de diciembre de 2009

Resumen del año 2009

Este es un pequeño resumen de lo más destacado que os he contado desde el Fin De Los Tiempos durante el, ya agonizante, año 2009. Aquí podrán leer los relatos íntegros, así como los últimos poemas. Os espero el próximo año en este humilde espacio, mi oasis particular en medio del apocalipsis.

-La inspiración (4 capítulos)

-La increíble hormiga pensante (7 capítulos)

-La historia más triste de la historia (35 capítulos)

-El bosque (9 capítulos)

-Poemas


Todo ello amenizado con el “Amor brujo” del Gaditano Manuel de Falla. Interpretado por Daniel Barenboim y la Chicago Symphony Orchestra. Espero poder seguir disfrutando de vuestra compañía.




                                                                                                              

lunes, 28 de diciembre de 2009

La increíble hormiga pensante (VII). La colonia



Un sonido familiar despertó a la hormiga, era su colonia volviendo al hormiguero. La mayoría maltrechas y debilitadas por el frío, una a una iban cayendo extenuadas a pocos metros de la salvación. Se quedó boquiabierta contemplando el macabro espectáculo. Se preguntaba qué experiencia le había podido causar tantos estragos a su, hasta hoy, invencible ejército. Dedujo entonces que quedar atrapada en una piedra no era lo peor que te podía ocurrir en una noche como la pasada. Quizá hasta tuvo suerte. Tal vez estaba predestinada a sobrevivir para liderar a los supervivientes de su especie. La Mariquita se interpuso en su intención de bajar de la hoja para socorrer a sus hermanas. —Tienes razón Marisiete, por mucho que me afane no lograría hacerme entender. Antes de ayudarlas tendré que pensar la forma de hacerlas razonar, de provocar en ellas la curiosidad de aprender y comunicarse—. La mariquita se quedó mirándola e hizo repetidamente un gesto de negación con la cabeza. —¿No crees que puedan llegar a pensar igual que yo, o piensas que no sería una buena idea que lo lograsen? Ya sé, temes que millones de hormigas asesinas e inteligentes puedan alterar trágicamente todo nuestro maravilloso ecosistema. No sé, puede que tengas razón, de momento no intervendré, dejaré que todo siga su cauce natural, aunque eso sea como reconocer que me estoy convirtiendo en un ser sobrenatural y potencialmente peligroso para el resto de animales—.
Al apartarse de su amiga, cabizbaja, se situó tan cerca del filo de la hoja que ésta se tambaleó haciendo que la siafu saliera despedida cayendo de cabeza sobre un hongo, y después de robotar en éste, definitivamente aterrizó con su espalda sobre la tierra...

lunes, 21 de diciembre de 2009

Feliz año nuevo desde Andalucía

Como viene siendo habitual en El Fin De Los Tiempos, por estas fechas, para unos entrañables, tristes para otros, e indiferentes para el resto, me valgo del maestro Paco de Lucía para desearos un nuevo año lleno de inspiración, solidaridad, y respeto a nuestro planeta. Soy andaluz, no somos más altos ni más listos que el resto del mundo pero, una cierta forma de vivir y de entender el arte si nos caracteriza. He aquí un andaluz en Alemania:



jueves, 17 de diciembre de 2009

La increíble hormiga pensante (VI). El festín



No sabía hasta que punto ella podría entenderla pero, con una efusividad inaudita en una hormiga, hermanando su antenas le agradeció su ayuda.
La mariquita pareció alegrarse, desplegó sus alas agitándolas en lo que parecía ser una señal de júbilo. Las dos estaban hambrientas aunque aquella resplandeciente y fría mañana invitara a miles de experiencias más interesantes. Así que decidieron dar una batida por un sembrado que según Marisiete estaba infectado de pulgones. En una sóla hoja de aquellas plantas había suficientes pulgones para alimentarse durante una semana. Comieron hasta saciar con creces su apetito, siguieron hasta que el placer de comer no les parecía merecedor del esfuerzo que requería, incluso acabaron con las reservas de su gula. Las dos se quedaron mirándose, el sol empezaba a calentar sus espaldas, fueron parpadeando cada vez más lentamente, como si las condiciones las condenaran a descansar un rato. Se ocultaron debajo de una hoja templada, cada una mirando hacia un lado para estar alerta ante cualquier peligro, unieron sus perfiles como en un acto de alianza inconcebible hasta entonces, y cerraron sus ojos con una tranquilidad de la que jamás habían disfrutado antes.
Quizá estemos siendo testigos de un paso evolutivo sin precedentes en la historia de la vida sobre este planeta. Nuestra humillada y esquilmada Tierra aún alberga fuerzas para continuar creando milagros, y sorprendernos desde nuestra propia miseria...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Como ahora



Hace un tiempo injustificable
que no pienso como hacer para
merecerte sin que varíe un ápice
la forma en la que ahora me quieres.
Y mucho me temo que hoy,
mientras persistas en esa actitud de
considerar alimento mis veleidades,
no propiciarás las condiciones.
Y no podré evitar, como espero que
perdure, abandonarme a tu suerte
como recolectando sin sembrar cada
hazaña que tus manos me maduren.

jueves, 10 de diciembre de 2009

La historia más triste de la historia (XXXV). La nota



Como ya echaba de menos en ese ojalá, Milagros no tuvo precisamente una noche apacible. Se despertaba sobresaltada con el simple murmullo de los ácaros, como intuyendo un adiós de María sin beso o abrazo, ni siquiera con un desarraigado “hasta pronto”. Dejándolo todo entre ellas derramándose por un precipicio que comunicaba las sobras del cielo con el hambre del limbo. María no tenía pensado marcharse de aquel pueblo sin despedirse de Milagros pero, que estuviese profundamente dormida mientras ella se estaba vistiendo fue una tentación irreprimible, de la cual más tarde se justificó esgrimiendo, sin conseguir apenas engañarse, que después de toda una noche de sobresaltos —la onda expansiva de más de uno incluso la había alertado—, lo mejor que podía hacer era no despertarla, teniendo en cuenta que tampoco era para entregarle un regalo, precisamente. Así que recurrió a la socorrida nota dándole gracias por todo y donde le volvía a asegurar que tarde o temprano volverían a encontrarse.
Milagros abrió los ojos a las nueve de la mañana. Miró la cama deshabitada donde debería estar María y, con un atisbo de sonrisa, quizás una mueca, se lamentó de no haber podido evitarlo después de presumirlo y padecerlo toda la noche.
Se levantó a rastras, entró en el cuarto de baño y se detuvo como un pointer al ver una nota pegada en el espejo. Desde la distancia a la que se encontraba no podía leerla, por eso se permitió un leve oasis para imaginar lo maravilloso que sería que la nota dijera: “te espero en la cafetería, estoy ansiosa porque lleguemos a Los pecados de Cristo”...

lunes, 7 de diciembre de 2009

El bosque (IX). Los pájaros



Pero no poder renunciar a voluntad a ese privilegio hacía que, lenta pero inexorablemente, dejara de serlo. La dicha iba transformándose en alergia, el aire puro en un irritante gas, las piedrecillas se clavaban ahora en las suelas de sus zapatos como una penitencia cristiana. Y alguna que otra maldición se escapó con rabia de sus labios. Incluso estaba empezando a arrepentirse de haber tenido la dudosa gran idea —teniendo en cuenta que hacía muchos años que no se adentraba en aquel bosque— de sorprender a Gabriel en aquel lugar, y no haber esperado en la cabaña tranquilamente a que él regresara. Una gran bandada de pájaros oscuros levantaron su vuelo al unísono desde unos árboles eclipsando el cielo, la suma de sus graznidos era un sonido ensordecedor que sobrecogía. Eva se cubrió los oídos con sus manos mientras le caía una lluvia de escrementos. Empezó a correr pidiéndoles por favor que la dejaran en paz, creyendo realmente que la reacción de los estorninos era deliberadamente en su contra. Exhausta se cobijó bajo un sauce llorón, el ruido cesó de repente, aprovechó esa calma relativa para limpiarse un poco con unos pañuelos de papel. Apartó las ramas a modo de cortinas para ver cual era la situación de la bandada. Se habían alejado hasta desaparecer o estarían posados a la espera de que volviese a salir para continuar torturándola, se preguntaba recorriendo con la mirada encendida cada lugar sospechoso. Se sentó un momento para descansar, debía idear un plan por si volvían a perseguirla; quizá recogiendo unas piedras con las que asustarles lanzándoselas; tal vez si les grito haciendo aspavientos logre infundirles más miedo que ellos a mí; como última opción podría volver a ocultarme en otro árbol parecido a éste; incluso meterme en el río hasta que se largasen...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Desiertas palabras



Recibiría con júbilo que hubiese un Dios al que,
cansado de concedernos meritorios eriales, le
pudiésemos rogar la dispensa de mutar en desiertos
conjugándose; contandores de arena; buscadores de
agua subterránea.
Reivindico las palabras que nacen de la parte
desértica de los sentidos, y sólo saben a tierra
de duna errante que, quizá, logren algún día
ser parte de un lodo con forma, incluso de una
sinécdoque de poema, auspiciadas por la
incertidumbre de la lluvia.

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