Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

viernes, 27 de septiembre de 2013

Monólogo: "El Ovni"



Buenas noches, ya estoy aquí, y ahora, que es lo más importante. Sé que habrá sido ardua vuestra espera pero estoy convencido de que ya les está compensando. Además, os puedo asegurar que este monólogo es lo suficientemente ingenioso para que no tengan la sensación de haber perdido el tiempo. Es más, tengan en cuenta que en un futuro no muy lejano podrán presumir ante sus amistades de haberme disfrutado cuando aún no era un mito. Incluso de haberme entendido, lo cual sería imposible si tuviese el ingenio que pretendo aparentar.
Estoy aquí y ahora para contaros una historia real, y no me refiero a la boda del príncipe, sino a una historia que viví no hace mucho tiempo y que ustedes, por supuesto, no creerán. Pero sucedió tal y como vais a oír. Aunque, os recuerdo, antes de que cante el gallo no me creeréis tres veces. Para los urbanitas, un gallo es el macho de la gallina y tiene por costumbre cantar hasta desgañitarse al alba, incluso antes de amanecer si es muy chulo o gallito.

Me encontraba no muy lejos de aquí, en algún lugar cercano a las cascadas del Huesna, en la sierra norte de Sevilla, con unos amigos no muy diferentes a ustedes, excepto en lo de amigos. Cuando de pronto, aunque ya hacía tiempo que esperábamos algo así, descendió ante nosotros: ante nuestros ojos y el resto de nuestros cuerpos, un ovni, alias platillo volante, pero sin forma de platillo y sin volantes. Era un ovni a secas que hacía honor a su nombre, objeto volador nunca imaginado. Era horroroso, la verdad,  sin haber salido de este planeta apostaría todos vuestros ahorros a que no puede haber nada más amorfo y estridente en toda la galaxia. No sé que nos asustó más, si el desconocimiento de las intenciones de una forma de vida inteligente y extraterrestre, o la combinación de rosa fucsia y verde limón fosforescente que lucía la nave en toda su carrocería. El sonido del ovni no era demasiado extraterrestre, más bien parecía el mugido de una vaca galáctica, que es como el de una vaca terrestre, pero totalmente diferente.
Cuando el artefacto psicodélico fosforescente vacuno se encontraba a unos quince metros por encima de nuestras cabezas y algo más del resto de nuestro cuerpos, se detuvo, casi nos asfixia un intenso olor a coliflores proveniente del aire que expulsó la nave para contrarrestar la fuerza de la gravedad terrestre, tantos años luz de distancia, tanto tiempo la humanidad esperando este momento, y hasta ahora sólo hemos admirado una nave amorfa vestida por Ágata Ruiz de la Prada, que muge como una vaca y que huela a coliflores putrefactas. Pero nuestra curiosidad apenas si decayó…

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lecciones para niños sobre animales: La vaca


La vaca es un animal mamífero, eso significa que las crías nacen de la barriguita de la madre y se alimentan de su leche, igual que vosotros y muchos de nosotros. También son mamíferos los perezosos, las focas y los burros. Si las crías de vaca fuesen igual de listas que ustedes y algunos de nosotros, intentarían permanecer mamando siempre.
Tiene cuatro patas acabadas en dos dedos muy duros llamados pezuña, con ellas puede caminar por todo tipo de terrenos sin hacerse daño, son como vuestros zapatos y como los nuestros, pero sin bonitos e incómodos tacones. Al final de la espalda, un poco más arriba del culete, lleva colgando la cola o rabo, que termina en una escobilla de pelos, la utilizan casi siempre para espantar moscas y todo tipo de insectos. Ni vosotros ni nosotros tenemos rabo para espantar insectos porque usamos las manos para echarles venenos con una pistola de agua.
Su cabeza es grande porque, además de ojos, boca, nariz y orejas, debe sostener dos cuernos que le salen de la frente y que son para defenderse, en algunos tipos de vaca no se ven, pero eso no significa que no los tengan o que no los hayan tenido alguna vez, igual que todos nosotros.
La vaca es herbívora, solo se alimenta de hierba y, aun así, está muy gorda debido a que come mucha y muy despacio, así su gran estómago puede aprovechar todo el alimento, es igual que lo que hacemos nosotros y haréis ustedes en el McDonald´s, pero masticando. Nosotros y vosotros podemos ser herbívoros si lo aguantásemos, pero lo normal es que seamos omnívoros, que quiere decir que comemos de todo, vegetales, pescado y, sobre todo, vacas. Otros animales omnívoros son los cuervos, las ratas, y los cerdos.
Sí, niños, domesticamos las vacas hace muchos años para poder bebernos su leche, comernos su carne, y utilizar su piel para hacer ropa, bolsos y todo tipo de adornitos para el cuerpo. Ahora no podrían vivir en libertad ya que las hemos protegido y alimentado tanto que su cuerpo se ha convertido en algo gordo y torpe, que no recuerda como correr ni defenderse, por eso nos necesitan para sobrevivir hasta que nos las comamos.
Lo único bueno para el resto de los animales es que comiéndonos las vacas no amansamos y matamos a otros que todavía viven libres entre gentes que le echan fotos sin parar. Además, ellas no saben que nos las vamos a comer, y aunque desearan morir, no sería porque supiesen que algún día todos lo haremos.
La vaca es la casa de todos los dioses del hinduismo, que es la religión de muchas personas que viven muy lejos de aquí. Allí la quieren y le rezan como si fuera un angelito del cielo, igual que ustedes y muy pocos de nosotros.
Pero que no os den pena nuestras vacas, gracias a nuestro mal comportamiento, ellas, como ustedes, y todo lo inocente, irán al cielo por una puerta muy grande y bella. Un cielo donde sólo se come estrellas de caramelo, nubes de azúcar, y soles de limón. Amén

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lunes, 2 de septiembre de 2013

Idealio


Llega el día donde tu idealio emerge como
un cetáceo, frenético mira hacia atrás,
observa su alrededor, contempla el horizonte.
Cautivo. Desubicado como una cabra montesa
en
el
abismo
de Challenger,
y todo tiene la misma tonalidad panza de burro,
el mismo brillo de espejo oxidado,
la misma textura de hamburguesa, e idéntico olor:
ese aroma a carbono tísico ligeramente alcantarillado.
Y te pregunta: ¿y ahora qué? y, peor aún,
¿Quién coño eres tú?

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