Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

lunes, 14 de septiembre de 2015

The Promised Time (II) -El Tiempo Prometido-

De nuevo aquí, dispuesto a seguir descubriéndoos el tiempo donde vivo, el lugar que os espera. He de reconocer que al mundo actual, lo que es el futuro para muchos de vosotros le falta bastante emoción. Es seguro, cómodo, infinito en posibilidades de conocimiento, arte, y formas de entretenimiento pero todo es tan perfecto, tan encasillado de una forma matemática, nada sorprende, nadie nos asombra porque sabemos que casi todo es posible, con el tiempo todas nuestras expectativas se van cumpliendo y el espacio para los milagros y las casualidades se ha reducido exponencialmente. De ahí que una de las diversiones que causan ahora furor sea un juego que propone una arriesgada misión en el pasado mediante un sueño inducido. Pero tranquilos, no tiene nada que ver con Matrix o Arcadius —aunque no sé si esta última se ha estrenado aún—, la experiencia nunca deja de ser un sueño, no te puede pasar nada físico lejos de valores normales de emoción, miedo y placer, incluso nos monitorizan para que ninguna de nuestras constantes vitales corran peligro en algún momento.
Siento especial debilidad por el año en que vivís, yo nací en octubre de ese año y por ello estudio con pasión la primera mitad del siglo XXI. Eso me ha ayudado a ser uno de los mayores expertos en vuestra época y me he atrevido incluso a ponerme en contacto con ustedes para acabar, como diríais ustedes, de rizar el rizo, los que fuisteis en su momento mis coetáneos.
Sé que tendréis miles de preguntas referentes a mi tiempo y, sobre todo, a la posibilidad que tendría cada uno de vosotros de alcanzar el “Tiempo Prometido”. Es normal, intentaré explicaros lo máximo posible sin interferir demasiado en el lógico devenir de los acontecimientos. Como ya os he dicho esto puede ser así por la escasa difusión que todos esperamos que alcance este aparente relato fantástico.
Así que os ruego que no divulguéis demasiado esto que os digo. Lo deseable sería crear una comunidad para que entre todos hablásemos del hoy y del mañana, del ahora y de los sueños, del amor y el odio en el paso infinito de los años, en definitiva, de tantas cosas creo que interesantes para ustedes y para mí, sí, también para mí, añoro tanto la inocencia, la imaginación de cuando todo está por llegar, la ilusión por alcanzar las metas cuando el tiempo condiciona de una forma coagulante...

viernes, 11 de septiembre de 2015

El Tiempo Prometido (I)


En el 2050 murió el último ser humano sin deseo de hacerlo. Eso significa que todos hemos alcanzado como mínimo los quinientos años. Los avances científicos lograron hacer frente a toda amenaza y deterioro de nuestro organismo físico.
Una sociedad sana y estructurada en la que no faltan detractores y arrepentidos, una ingente multitud de enfermos mentales y una legión de inmóviles: gente que con lo que sabían no sabían que querían hacer en este presente con sus vidas y entran en un estado de semiinconsciencia existencial, la mayoría propicios candidatos a la muerte deseada: la única oportunidad para que las parejas pudieran optar a tener un hijo era conseguir a alguien dispuesto a morir voluntariamente y para siempre, la copia de seguridad de su mapa genético y de su cerebro se destruirían. La muerte definitiva en estos tiempos no consiste solo en un encefalograma plano, hay que rematarlo con el borrado total de datos identificativos que todo individuo tenía como derecho fundamental para poder revivir llegado el momento.
Ya sé que estaréis pensando que esto es una especie de relato de ciencia ficción contado deshilachada y abruptamente por alguien que quiere material para rellenar entradas de blog y páginas de facebook, pero no es así, y antes de terminar de escribiros esto os habré convencido de que lo que os cuento, al menos, puede ser cierto.
Esto de desvelaros la verdad de lo que algunos llegaréis a vivir está totalmente prohibido como ya habréis supuesto, pero como tengo la seguridad de que estas revelaciones no llegarán a tener una gran relevancia estoy seguro que pasará inadvertido para los controles que supervisan el intrusismo temporal. El castigo es la deportación al año donde se haya interferido sin garantías de alcanzar de nuevo este tiempo conocido como “Tiempo prometido”, Aunque sigamos sin saber aún quién nos lo prometió y por qué…

 Hasta pronto, tatarabuelos

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