Cosas desesperantes de diferente índole
Increíble. Que los coches puedan alcanzar fácilmente, el doble de la velocidad máxima permitida.
Importante. Que sabiendo que envejezco prematuramente, haya días que me niegues tu sonrisa.
Trivial. Que coincidan en el mismo día, la condena de tener que afeitarme, con la necesidad escatológica y perentoria de reponer un rollo de papel higiénico.
Vergonzoso. Que admitamos con cotidianidad y alevosía, la simultaneidad de escandalosas fortunas personales, y hambrunas mortales.
Increíble. Que haya personas cultas y/o inteligentes a las que admiro, que pudiendo ser de izquierdas, sean de derechas, ideológicamente.
Importante. Que cuando todo en mí está dispuesto a florecer ante tus ojos, tu mirada sólo transmita ausencia.
Trivial. El uso penitente e indudable que hago de la balleta de cocina, cada vez que vierto el contenido de algún líquido alimenticio, que se encuentre contenido en el famoso formato “Tetra-brik”.
Vergonzoso. Que asumamos impertérritos, a la confirmación de que también las etapas malvadas y sangrientas de nuestra historia, son irremediablemente cíclicas.
Importante. Que sabiendo que envejezco prematuramente, haya días que me niegues tu sonrisa.
Trivial. Que coincidan en el mismo día, la condena de tener que afeitarme, con la necesidad escatológica y perentoria de reponer un rollo de papel higiénico.
Vergonzoso. Que admitamos con cotidianidad y alevosía, la simultaneidad de escandalosas fortunas personales, y hambrunas mortales.
Increíble. Que haya personas cultas y/o inteligentes a las que admiro, que pudiendo ser de izquierdas, sean de derechas, ideológicamente.
Importante. Que cuando todo en mí está dispuesto a florecer ante tus ojos, tu mirada sólo transmita ausencia.
Trivial. El uso penitente e indudable que hago de la balleta de cocina, cada vez que vierto el contenido de algún líquido alimenticio, que se encuentre contenido en el famoso formato “Tetra-brik”.
Vergonzoso. Que asumamos impertérritos, a la confirmación de que también las etapas malvadas y sangrientas de nuestra historia, son irremediablemente cíclicas.

