Seamos consecuentes

Sería un acto de despilfarro inadmisible
que, dadas las circunstancias y, teniendo
en cuenta la idoneidad de las condiciones
—distancias erectas a huecos exactos;
la noche incipiente con su tiempo virgen
improvisando sombras dionisíacas; la
inercia de todo lo que fluye amenazándose
con desembocar al unísono, en cada lugar
coincidente, en todo vacío que nos imana;
caricias disfrazadas de ovejas; alientos
conspiradores; miradas paranoicas que
coagulan toda molécula que no sea partícipe—,
no actuáramos en consecuencia.
