Alerta ecológica

Los glaciares se derriten, las selvas se talan, las costas
se invaden, los mares se esquilman y se envenena el aire.
Todos los datos apuntan a que lo lamentaremos pronto,
y para siempre.
Sólo cuando nos rodeen eriales y vacíos,
el hombre recordará lamentándose,
aquellos tiempos en que la vida era
potencialmente maravillosa, y la tierra
exuberante por naturaleza. No podrá entonces
elegir entre su enfermizo interés y la agonía
de su mundo. Entre sus frívolas necesidades
y la salvación de su entorno. Y lloverá sin sentido,
siempre sobre el mar. El sol desmembrará con
una rabia desconocida a los glaciares, y penetrará
tóxico en nuestra sangre.
Las mareas coléricas y embarazadas se abrirán
paso a través de la tierra infectada, y extinguirán
a sus nietos más aventajados, que osaron traicionar
su origen de agua, tierra y aire.
Y volverán a amasarlo todo, y a combinar de forma
distinta las células y los átomos. ¿Somos el punto
final, y más álgido de la evolución?
¿O simplemente un estorbo?
se invaden, los mares se esquilman y se envenena el aire.
Todos los datos apuntan a que lo lamentaremos pronto,
y para siempre.
Sólo cuando nos rodeen eriales y vacíos,
el hombre recordará lamentándose,
aquellos tiempos en que la vida era
potencialmente maravillosa, y la tierra
exuberante por naturaleza. No podrá entonces
elegir entre su enfermizo interés y la agonía
de su mundo. Entre sus frívolas necesidades
y la salvación de su entorno. Y lloverá sin sentido,
siempre sobre el mar. El sol desmembrará con
una rabia desconocida a los glaciares, y penetrará
tóxico en nuestra sangre.
Las mareas coléricas y embarazadas se abrirán
paso a través de la tierra infectada, y extinguirán
a sus nietos más aventajados, que osaron traicionar
su origen de agua, tierra y aire.
Y volverán a amasarlo todo, y a combinar de forma
distinta las células y los átomos. ¿Somos el punto
final, y más álgido de la evolución?
¿O simplemente un estorbo?

