Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

Placer mutuo

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Moda poética (ediciones limitadas)
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viernes, 13 de noviembre de 2020

Otoño


Me gusta el otoño andaluz,
las sombras y las hormigas dejan de gritar,
el agua arrecia tras el cristal dando paso a
multitud de amaneceres sin escribir…
Te puedes vengar de las moscas ebrias
y de los atardeceres sin pájaros…
Octubre es el mes ideal para lo indispensable,
no existen excusas para el triunfo de la piel
que palidece ni para no dejarse llevar por
veleidades y decadencias…

 

lunes, 30 de diciembre de 2019

Reflexiones celestiales I


sábado, 11 de noviembre de 2017

Sevilla, Mejor ciudad para visitar en 2018, y siempre

Sevilla, Mejor ciudad para visitar en 2018, y siempre. Lonely Planet


jueves, 5 de octubre de 2017

Sevilla y Dorantes

La música de Dorantes y Sevilla. Ambas maravillas se merecen...


viernes, 24 de marzo de 2017

Pi y el Valle del Guadalquivir

Encarcelado en libertad como el asombroso Pi, en este cuarto con aire artificialmente seductor que me aboca a la deriva de pensamientos utópicos. Quizá no corra peligro mi vida como si estuviera al alcance de las garras hambrientas de un tigre de bengala, pero el calor a las cinco de la tarde en Sevilla es el horizonte de sucesos después de infinitas órbitas de catástrofes. El verano aquí es la calidez exacta que no se debe sobrepasar, el punto de no retorno, la linde entre el infierno y la Andalucía del arte puro y el misterio embaucador: La fragua de Vulcano, la realidad y el deseo, las rimas y leyendas, el placer y el dolor...


lunes, 9 de enero de 2017

Velázquez-Murillo-Sevilla

Todavía tienen la oportunidad de visitar y deleitarse con la exposición “Velázquez-Murillo-Sevilla”. Que tiene lugar hasta el 28 de febrero en el marco incomparable del Hospital de Venerable Sacerdotes (S. XVII), en el barrio de Santa Cruz, muy cerca de la Giralda.
La exposición la componen diez obras de Murillo y nueve de Velázquez cedidas por los mejores museos del mundo (Louvre, Prado, National Gallery…) y que será muy difícil que vuelvan a estar reunidas en otro momento o en otro lugar…


“A través de las 19 pinturas seleccionadas (nueve de Velázquez, fechadas entre 1617-1619 y 1656, y diez de Murillo, datadas entre 1645-1680) que componen la muestra, los visitantes se reencontrarán con la inteligencia pictórica y el virtuosismo técnico de ambos maestros, y podrán conocer la relación y puntos de encuentro de los dos grandes maestros del Barroco sevillano”


jueves, 2 de abril de 2009

La Sevilla de las sombras (II)



Deseaba tanto disfrutar de nuevo de esas noches donde el chapoteo del agua inmortal de la fuente era el hilo musical idóneo para sus relatos. La historia real de la historia, en pequeños detalles y en breves dosis: los entresijos de las cortes, la ineluctable decadencia de los imperios, los influjos de las grandes pasiones, las miserias de las más crueles perfidias. Todo estaba a mi alcance con tan sólo sentarme a su lado, degustaba con asombro cada palabra que oía, cada silencio preñado de memoria y reflexión. Quién puede decir que ha tenido el privilegio de ser testigo de tales palabras, ubicuas; originarias; y eruditas.
Cuando leáis esto habrá pasado el tiempo suficiente para que haya perdido toda su relevancia. Mi tiempo entre los vivos será leve recuerdo entre los que ahora son jóvenes, y estaré quién sabe en qué estado, y en qué lugar del mundo. Todo habrá terminado y no volverán en muchos años. Todo acabará como un relato reciente e imaginado. Y así debe ser.
Yo era uno de sus enlaces, y al igual que ellos, no había nadie en la ciudad en las mismas circunstancias, se podía decir que disponíamos de un pequeño paraíso en exclusiva, un reino anónimo donde ningún semejante podía interferir. Era el lugar elegido en el cual habían de permanecer el tiempo fijado.
Sabía que mis méritos me otorgarían algún día el derecho a formar parte de su casta. Sólo habían de cumplirse dos requisitos simultáneamente:
que quedara libre una vacante, y que fuese durante el tiempo en que morasen en Sevilla. Aquella noche llamé a Jesús para decirle la ilusión que me haría asistir a esa primera velada con sus nuevos inquilinos, él se mostró reacio pero finalmente aceptó dejándose llevar por mi entusiasmo. Tres veces, dos, una, esa era la cadencia clave de golpeo con la aldaba, la puerta de madera se abrió automáticamente y accedí, tímido como siempre, a ese patio cargado de conocimientos y misterios.

lunes, 30 de marzo de 2009

La Sevilla de las sombras



Los dos se despertaron y se destaparon al unísono, se miraron desperezándose, con la confianza y la pureza que dan los siglos. Eran la diez de la noche en Sevilla, en el patio de aquella casa señorial del barrio de Santa cruz se iban instalando las sombras y la perfumada calidez de los primeros días de junio. Por su balcón interior ya se escuchaban los primeros pasos que daban la bienvenida a la luna y a los gatos. La mansión estaba completa, sus cuatro habitaciones disponibles ocupadas por seis inquilinos, casi todos, viejos conocidos de los dueños que volvían cada vez que echaban de menos cierta forma de entender la vida, el arte, y el tiempo. Poco a poco fueron descendiendo y acomodándose en las mecedoras del patio, junto a la fuente de cinco chorros de elegantes y antiguos azulejos cartujanos.
Era un ritual ineludible, tenían tantas historias que contar, en sus miradas crepusculares se acumulaban tantas soledades eternas como bellezas efímeras.
Jesús y Gabriel, los anfitriones, eran siempre los últimos en incorporarse. Era la primera velada de esta temporada, y aunque sus reuniones eran más bien austeras y espirituales, para esta noche habían preparado un pequeño acto de bienvenida.
Yo vivía en el ático del edificio de enfrente, los conocía, se podría decir que casi éramos amigos, era la única relación que les permitían con seres, digamos que normales. Ellos eran responsables de mi discreción, y de ello dependía que su sociedad —tan hermética y estricta— no los condenara sin titubear a la inexistencia, era la única forma que encontraron —ante el caos y la depravación en que se había convertido su supervivencia, aproximadamente hace un siglo— para perdurar de una forma digna.

martes, 27 de febrero de 2007

Betis - Sevilla



Si hay algo en Sevilla comparable a la aversión que sienten mutuamente las dos grandes fuerzas políticas de este país, es sin duda alguna, el sentimiento que se profesan el presidente del Sevilla F.C. y el accionista mayoritario del Real Betis. Fíjense si será fuerte y consolidado ese apocalíptico resentimiento, que ni la influencia negativa y violenta que ejercen sobre sus aficiones, ni el palpable y lamentable ridículo que están ofreciendo a toda España, es motivo suficiente para que estos iracundos personajes repriman su odio, y al menos, por el bien del deporte y por la imagen de la ciudad, no lo hiciesen público. Sin olvidar que todos estos deplorables acontecimientos suceden cuando, ni entre aficionados, técnicos ni jugadores existe el más mínimo enfrentamiento. Yo creo que los seguidores de ambos equipos deberíamos convocar un manifestación conjunta pidiendo, que a individuos como éstos, se les inhabilitase judicialmente de por vida para ejercer cargos relacionados con el deporte, o con cualquier otra actividad sana, pacífica, solidaria o civilizada.

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