Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

Placer mutuo

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jueves, 19 de febrero de 2015

Gripecito y su amigo Pablo (I) (Cuento inédito)

Gripecito es un virus niño de color naranja muy alegre. Sus papas lo tuvieron exactamente un viernes de enero por la noche en una confortable habitación entre la nariz y la garganta de un niño humano llamado Pablo. La familia de Gripecito es muy grande, tiene tantos hermanos que aún no los conoce a todos, se podría decir que son muy felices porque pasan todo el tiempo bañándose en mocos, enjuagándose después en saliva, colonizando pituitarias, viajando hasta la boca para jugar al escondite entre los dientes y saltar hasta no poder más sobre la lengua, siempre terminan deslizándose por el vertiginoso tobogán de la tráquea antes de volver a casa como experimentados escaladores de gargantas.

Toda la familia se encontraba reunida para cenar el domingo, sus padres, conscientes de que más pronto que tarde los expulsarían violentamente al exterior estampándolos en una fría baldosa o en un pañuelo de papel que terminaría en el cubo de la basura o, peor aún, atacados sin piedad por los soldados anticuerpos del joven humano, decidieron prepararse para explorar otros mundos y cambiar de casa aprovechando un ataque de tos de Pablo —el ataque de tos era más controlable que un imprevisible estornudo a propulsión—. Era una tarea muy arriesgada, heroica incluso, habrían de espera el momento idóneo, justo el instante en el que Pablo estuviese rodeado de otros niños, por eso el colegio era el lugar perfecto. Tendrían que descender a la boca y colocarse justo en la punta de la lengua y esperar ahí hasta que el niño tosiera. La punta de la lengua era el lugar más incierto para cualquier tipo de virus, desde allí, con suerte, podrían alcanzar a otro humano en el que vivir un tiempo confortablemente pero, si cometiesen el más mínimo error desaparecerían olvidados y hambrientos en una desangelada pared o aplastados en un inhóspito suelo de tierra o de cerámica. 

Dibujo: Pablo
Texto: Papá de Pablo


lunes, 7 de septiembre de 2009

La gripe abecedaria



Espero encarecidamente que, llegado el momento en que seamos amenazados por un nuevo y sanguinario virus que dará nombre a la gripe “B”. La cual compartiremos —relevando de tan pesada influencia al cerdo— seguramente con los borregos, ya seamos conscientes del psicótico poder de las grandes compañías farmacéuticas, y de la lealtad espartana que le profesan los generales de sus legiones de acciones: políticos, banqueros, etcétera.
También espero —si no es mucho esperar para un mismo pensamiento— que cuando el lobo sea realmente fiero, como el que sucumbió a la famosa familia mafiosa de los Caperucita, seamos poseedores de la información, inteligencia colectiva, o experiencia suficiente para no morir con una sonrisa de idiota que nos defina toda la eternidad.
Confiemos en que este tipo de empresas no lideren la ansiada recuperación económica, porque sin duda será con cargo a nuestro miedo. Y tendremos por delante el desafío de sobrevivir a una gripe por cada letra del abecedario.

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