EL FIN DE LOS TIEMPOS

Poesías, relatos, cine, música... Mi jardín en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

martes, 1 de abril de 2014

Abracémonos

Ahora os digo:
si aún no sabes qué, no dejes de buscar en ti.
Cuando tengas que elegir, elije la verdad.
Cuando hayas encontrado, actúa con pasión.
Si necesitas ser feliz, abraza sin especular.
Paradójicamente sólo con esta disciplina
seguiremos siendo inmunes a la deshumanización
que formamos y llamamos sociedad.


lunes, 17 de marzo de 2014

Voi che sapete che cosa è amor


Hoy me transita incesante “Voy che sapete”.
Me siento joven y afortunado admirador de tantas cosas…
Incluso contemplo maravillado el cielo urbano por
el hueco del patio entre potos y buganvillas,
y me recreo en la eterna ilusión de unas aves migratorias,
 en el desfile de esas nubes con formas apolíneas,
respiro profundo cerrando los ojos,
creo que la tierra me acepta ahora
como algo fundamental para el resto de su vida.
Fuera la gente de diario como zombis
coleccionamos días clonados…
Incluso hoy, refugiado entre arias de amor
y edenes prefabricados, ya tiende a recurrente.


lunes, 10 de marzo de 2014

Ángel y Ángela en sus manos



Se sentaron en la terraza de aquel café donde habían compartido tanta complicidad y entusiasmo. Ella miró al suelo fijamente, enfrascada en algo tan íntimo que se tornó inefable, él tomó sus frías manos con las suyas sudorosas.
Ella no levantó la mirada y él se marchó convencido de que era para siempre. Ella lo alcanzó antes de que el semáforo abriese un agujero negro entre sus almas —al menos, eso era lo que pensarían extraños como nosotros—. Le tiró sutilmente de la camisa como una niña perdida. Ángel se giró, la miró como si no la hubiese visto en siglos, con esa primera alegría súbita al ver a quien sabes que no dejarás de amar nunca y le dijo:

 
—¡Ángela! No sabes cuánto lo siento, jamás volverá a suceder.
—Lo sé, sobre todo porque no pienso darte de nuevo la oportunidad de hacerlo. Pero quiero que sepas que te he querido como no sabía que se pudiese, que eres maravilloso de tantas formas que siempre me imagino mejor contigo. Que te mereces hallar a alguien como tú y ser tan feliz como sea posible.

 
Ángel se quedó tan impresionado que cruzó la calle sin asegurarse de que tenía prioridad. Un coche con prisa lo atropelló cruelmente. Ángela, al intentar socorrerlo fue brutalmente golpeada por una moto de gran cilindrada. Ambos yacían agonizando en el asfalto, uno al lado del otro atinaron como último deseo a darse las manos. Parece que la vida no estaba dispuesta a ser el escenario donde su amor se traicionase.

viernes, 28 de febrero de 2014

Día de Andalucía "Soy andaluz"

Andaluz no se nace, se es, se siente. Un andaluz puede nacer donde quiera, en New York o en Pekín... Puede ser blanco, negro o amarillo... Ser ateo, musulmán, o cristiano…
¡Felicidades andaluces por ser como somos!

Este poema es mi modesta aportación para este día:

Soy andaluz


Soy andaluz, sé que podría haber sido toscano,
masái, neoyorkino o bosquimano, todos ellos
razonablemente felices sin haber anhelado jamás
Tartessos pero, ya que he sido aquí, entre carabelas y califatos,
dejadme fluir por la arena de Tabernas y el aceite
que baña a Cazorla, por las lágrimas de Boabdil
que recorren sin consuelo los jardines nazaríes,
y el aroma de los patios omeyas, por la sal y
 el sol cantado en la Triniá y el primigenio crisol
de libertad de la sirena de plata, entre el Tinto y el Odiel
desde sierra morena hasta el nuevo mundo.
Deseo discurrir en paz por el Guadalquivir hasta Hispalis.
Soy andaluz por un fantástico azar y a quién
corresponda imploro: permítame para siempre fluir así.




miércoles, 26 de febrero de 2014

Paco de Lucía es Andalucía

Ha muerto un grande de Andalucía, un Príncipe de Asturias, un Doctor Honoris Causa, un Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes… Tres días antes de su día, del día de Andalucía. Era un genio bueno y humilde como la tierra que lo disfrutó. Era de Algeciras, de Cádiz como Alberti, como Falla, como Manolo Sanlúcar, como Bonald el Camarón o Sara Baras, como de Paula o la Jurado… Era un gaditano universal con la medalla de Andalucía.
Es Andalucía

Aquí un vídeo con su gran amigo Manolo Sanlúcar, otro genio gaditano.


lunes, 24 de febrero de 2014

El escarmiento


Si logro aquí la aquiescencia de su boca,
la empatía del prodigio que emerge
cuando sonríe mirándome cómplice
ahora, mientras la observo recostada...

como llamándome a compás
de libidinosas muertes…
Los versos se
convierten en mis manos en
aullidos y maldiciones de animales
nocturnos y hambrientos.

Quisiera ser como pienso que soy cuando
no lo pienso demasiado.
Que fueses como siento que eres mientras
te sientas mejor bajo mi pecho.

La belleza siempre tan ambigua
excepto entre hilos de saliva.
La verdad tan austera como nunca
por los arrabales de la cordura.
Y lo que soy nunca encuentra
un lugar sereno dentro del tuyo.
La maldición de matarnos y
resucitar sin remedio, y sin saber
por qué, nunca escarmentamos,
es la única locura sensata
que conocemos para perdurar
en el anárquico milagro que
formamos: no escarmentar jamás,
mientras se expanda
el universo buscando nuestra
armónica cadencia por el cosmos,
no escarmentaremos.


 A la venta (dimeloya@outlook.es)

viernes, 7 de febrero de 2014

Reconocerme





No cejaré jamás en mi empeño de
reconocerme en tu deseo:
cuando pueblas lo infinito desde mi ombligo,
cuando inflamas lo inmenso y derrites
la nada
con solo una cadencia de lengua,
desgajándome sentidos en un
suicidio de saliva.
Cuando muertos vivimos en lo
eterno
 habitando utopías
propagados por esencias y hálitos,
 inextinguibles.
Es hora de saber el porqué
de este universo tan fantástico como
efímero



A la venta en Cuentopoemas

viernes, 31 de enero de 2014

Si me quieres


http://www.cuentopoemas.com/products/si-me-quieres/

Si me quieres te prometo que —siempre
que sea de esa forma precisa donde
todo lo demás va desintegrándose
avergonzado, o trata de adaptarse...
cardíaco
a nuestro rastro de vida edénica—,
te haré aquello que tanto echas de
menos porque, aunque nos reconozcamos
en cada ahogo, la saliva nos reinventa
sin cesar
y nos proclama inauditos y
majestuosos



A la venta en:  www.cuentopoemas.com




jueves, 2 de enero de 2014

Extraña de Pablo Navidad la (III)

y de su futuro. Con un impulso de rabia que incluso a él sorprendió les gritó: —¡quitad vuestras manos de mi piano, enanos ladrones!—. Aquellos seres se quedaron literalmente petrificados al escuchar la exigencia de Pablo. Todos se habían convertido en una escena de porcelana. Luego se miraron, fruncieron el ceño, algo les había enfadado.
—¿Enanos, nos has llamado enanos? Eres un niño muy maleducado, somos los admirados Elfos justicieros, encargados de dar una lección de humildad a los niños que no se merecen la Navidad —le contestaron los cinco al unísono—
Pablo bajó las escaleras sin saltarse ni uno de los veintiún escalones, lentamente, parecía urdir un nuevo plan en cada escalón que descendía. Llegó al salón, los Elfos volvieron a levantar el piano como si la proximidad del niño no les preocupara en absoluto.
—¿Por qué decís que no merezco la Navidad? Me encanta la Navidad, es la época del año que más me gusta —dijo Pablo angustiado—
Los Elfos no le respondieron, volvieron a coger el piano, lo subieron por la escalera, una vez en el pasillo de arriba lo volcaron sobre la barandilla. Pablo les suplicó que no lo hicieran, incluso intentó evitar que lo dejaran caer tirando de él hacia atrás pero la fuerza de los cinco Elfos era equiparable a la de cinco elefantes furiosos. Como era de esperar el piano se precipitó al vacío pero antes de llegar al suelo desapareció como si se lo hubiese tragado el mar, era pura magia lo que estaba viendo y no sabía si disfrutar de ella o salir corriendo. Los justicieros se dirigieron después a la habitación de Pablo, éste les seguía preguntándoles sin cesar a dónde habían enviado su piano y por qué. Los hombrecillos lo seguían ignorando, entraron en su habitación, desplegaron en el suelo una especie de gran mantel de picnic y comenzaron a echar en él todos los regalos de reyes que encontraron. Ni el propio niño recordaba con exactitud qué regalos eran de Navidad, cuáles de cumpleaños, del día de su Santo, o como premio a unas buenas notas del colegio. Pablo entendió por ello que realmente eran Elfos navideños y que, por alguna extraña razón, estaban castigándolo arrebatándole todos los regalos que le habían hecho  en esa entrañable y maravillosa fecha...

lunes, 2 de diciembre de 2013

Lecciones para niños sobre animales: La Hormiga


 
La hormiga es un animal de la clase de los insectos sociales, se llama así porque llegan a vivir en un mismo hormiguero millones de ellas sin enfadarse, cada una tiene sus deberes y los hacen sin protestar para que la colonia sea cada vez más grande y fuerte, una colonia es como un pueblo para las hormigas, ya que ellas no utilizan perfumes. También son insectos sociales las abejas, las avispas y las termitas. Nosotros también somos animales sociales, sobre todo animales, la mayoría vivimos en grandes ciudades, trabajamos juntos, estudiamos con nuestros compañeros en grandes colegios y, aunque a veces nos matemos, quememos los bosques y ensuciemos el planeta, nos necesitamos para presumir cuando conseguimos tener más dinero que el resto.
Estos insectos habitan por todo el planeta menos en la Antártida y en algunas islas donde hace muchísimo frío. Hay miles de especies diferentes de hormigas, y se cree que existen muchas otras en las selvas tropicales que aún no han sido descubiertas. Algunas especies comen plantas, otras carne e insectos muertos, pero la mayoría son omnívoras como nosotros, eso significa que cuando tenemos hambre somos capaces de comer cualquier cosa,  incluso cucarachas fritas, caracoles babosos, y narices de cerdo.
Las hormigas tienen un cuerpo alargado dividido en tres partes, su cabeza cuenta con unas grandes antenas que le sirven de nariz y para comunicarse con las demás, también tienen grandes mandíbulas para morder con mucha fuerza. Cuentan con seis patas repartidas por todo el cuerpo, en vez de huesos tienen una dura piel exterior que les sirve para sostenerse y protegerse. Pueden levantar hasta diez veces su peso, si nosotros tuviésemos su fuerza podríamos coger en brazos a una vaca o un camello, dos personas podrían levantar un auto en un lugar sin aparcamientos y ponerlo en una estantería  encima de otro.
Algunas hormigas tienen un aguijón, incluso veneno para matar a los animales que quieren comerse. Eso es así porque las hormigas fueron hace mucho tiempo avispas que perdieron sus alas porque les gustaba más la tierra que el aire para vivir. Nosotros fuimos hace miles de años monos que bajamos de los árboles, empezamos a comer carne y a andar a dos patas, terminamos siendo los más listos y los más malos con el resto de animales, plantas, incluso para nosotros mismos.
Las hay que hacen sus hormigueros debajo de la tierra, otras en árboles o casas de madera, también en edificios de ladrillos. En todos los lugares donde pueda llegar una reina y poner sus huevos.
Las hormigas pueden ser obreras o soldados, que son la mayoría y que se encargan de mantener, defender, y traer comida al hormiguero, también cuidan a la reina y a las larvas o crías, son como los trabajadores de nuestras fábricas o nuestros campos pero sin el sueño de poder algún día ser ricos con la lotería. Otras son reinas, las madres de toda la colonia, ponen cientos de huevos sin parar, sólo descansan en invierno. La tercera clase son los machos, que lo único que hacen es meter dentro de la reina las semillas para que ésta fabrique los nuevos huevos para que nazcan miles de hormiguitas más, vuestros papás también son machos y a muchos le gustaría dedicarse también sólo a eso. La reina y los machos son más grandes que las obreras, además, durante unos días le crecen alas para que puedan volar lejos y buscar otras tierras donde vivir y crear nuevas colonias.  

lunes, 25 de noviembre de 2013

El jardín de las Hespérides


El Jardín de las Hespérides era un huerto que la Diosa Hera tenía en occidente. Hay numerosas hipótesis sobre la ubicación de este vergel pero, a mí, por mi condición de andaluz, me gustaría que ésta fuese la más acertada y aceptada:
Según algunos poetas y geógrafos se situaba en el norte de África, concretamente en Tartessos, lo que hoy conocemos como el Valle del Guadalquivir, en Andalucía. Las Hespérides eran tres ninfas, Hesperatusta, Egle, y Eritia, que cuidaban los manzanos de cuyas ramas brotaban unas manzanas doradas que otorgaban el don de la inmortalidad. Aquellos árboles crecieron de la fruta que la Diosa Gea regaló a Hera con motivo de su casamiento con Zeus  
Como la Diosa Hera no confiaba del todo en las Hespérides, ya que éstas a veces recolectaban las manzanas y cantaban junto a unas fuentes de ambrosía solo para su disfrute, también puso de guardián del jardín a Ladón, un dragón de cien cabezas, cada una de las cabezas hablaba un idioma diferente. Ladón acabaría muerto a manos de Heracles que logró así  llevarse las manzanas en uno de sus doce trabajos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El jardinero de María (IV). La expectativa


¿pensará unos segundos en mí? Seguramente habrá llegado ya a una conclusión, puedo imaginarla entrando en el cuarto de baño y diciéndole al espejo: “Después de todo, el salido del jardinero no parece un mal chico, tiene cierto mérito la forma en que ha salido airoso del trance, no me importaría conversar un rato con él en otras circunstancias, podría ser interesante”.
Me convencí de que debía existir un poderoso e insondable motivo por el cual un desafortunado incidente me había convertido en uno de los seres más afortunados de este tiempo.
Esa tarde llegué a casa pensando que en una semana tendría tiempo suficiente para planear mi próximo encuentro con María. Fuese cual fuese la impresión que le hubiese causado ese día, durante la jornada del martes siguiente tendría que mostrar lo mejor de mí. No sé qué aficiones tiene o qué le interesa pero estoy seguro de que es una apasionada del arte, esa forma serena y contemplativa que tiene de observar a solas es una táctica conquistada de perseguir toda belleza que clama inadvertida. Además está Calaf, un Golden Retriever con nombre de príncipe al que ella adora. Si hay algo en lo que podemos coincidir infinitamente es en Puccini y, sobre todo, en los bichos, mis bichos —siempre he soñado con ser el eslabón perdido que sintonizase con ellos, y poder garantizar su protección en este mundo agónico que sodomizamos, por eso tengo claro que moriré por un exceso de confianza, a manos del instinto o la testosterona—. Sin embargo, quién sabe dónde está la clave que confirma a la persona que deseamos  sin mesura como la idónea en el transcurso de los actos y de los días, que es ella la idea, el cuadro, el espejo donde vernos madurar agradecidos, en vez de languidecer. Realmente, ¿el que busca algo tan especial sabe qué lo define, o qué ha de coincidir?
Siendo optimista diré que no he conocido a muchas parejas que irradien ese grado de comunión, de simbiosis no adulterada por intereses o cobardía.
Pero la mayor virtud del amor es impedirnos que la realidad empañe la ilusión que nuestra necesidad de ser feliz esparce como una droga espiritual por cada sentido...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El jardinero de María (III). Primer encuentro


 
esperando que algo, a mí me gusta imaginar que alguien, como yo, por supuesto, le ayudase a descubrir la belleza que alberga la verdad que aún sobrevive en el mundo—.
Que transcurrieran unos segundos antes de matarme me colmó de esperanza. Eso significaba que había considerado por un instante la posibilidad de que mi alegato fuese cierto, puede que hasta tierno.
—fuera de aquí —me dijo—, hablaré con mi marido para que contrate a otro jardinero lo antes posible—.
Entonces mentí como un bellaco: —No, por favor, no puedo perder este trabajo, le prometo que estaba podando los helechos cuando la vi tan hermosa en el cristal que no pude hacer otra cosa, si usted fuese cualquier otra persona me comprendería. No fue premeditado, perdóneme, le juro que no volverá a ocurrir, por favor, tengo una hipoteca, un perro, un gato, un terrario lleno de reptiles, no querrá usted dejarnos a todos en la calle—.
Me quité la gorra, me la puse en el pecho y miré sumisamente al suelo suplicando su perdón, la oí e inmediatamente y de soslayo la vi darse media vuelta sonriendo para terminar diciendo mientras se alejaba hacia unas escaleras: —bien, me pensaré lo que voy a hacer con usted, ahora váyase—.
—¿Me permite terminar mi jornada aquí? —le pregunté con un tono lastimero— No puedo decirle a mi jefe que me ha echado usted del chalé—.
—Está bien, está bien, —me contestó mientras subía la escaleras prácticamente desnuda, sobradamente perfecta— olvidaremos todo por esta vez, me ha oído, solo por esta vez—
Pasé de un estado apocalíptico donde, desterrado de ella, sólo podía imaginarme holocaustos en cadena, a otro de euforia contenida, además de continuar siendo su jardinero había mantenido una conversación medianamente original con ella. Juraría que cuando se giró dando su veredicto llevaba una sonrisa en los labios provocada por una ingeniosa reflexión mía. Salí al jardín. No sabía muy bien qué hacer. Tenía que seguir trabajando pero no podía poner una sola neurona a disposición de algo que no fuese imaginarla en aquel preciso momento pensando en lo que habíamos protagonizado...

lunes, 28 de octubre de 2013

El jardinero de María (II)


 
 
de tarde en tarde también venía, incluso vivía, su marido. En el mismo chalé, en la misma cama, como un demonio que intentara evitar que la armonía de mi saliva con el aceite de su cuerpo salvase al mundo del holocausto que el hombre había incubado y que estaba a punto de eclosionar.
No hubiese podido soportar el remordimiento de ver a mi amada en una situación embarazosa por haberla espiado tras las ventanas de la casa, pero aquel día estaba especialmente dependiente de su existencia y me convencí de que por ojear un instante por la cristalera del salón no estaría invadiendo apenas su intimidad, teniendo en cuenta que si hubiese querido que nadie la observara no habría hecho de diáfano cristal toda la fachada de la casa. Me quité los auriculares por donde revoloteaba Madama Butterfly de la Callas, me oculté en la parte sombría, entre los grandes árboles y un lateral del chalé, donde los helechos arborescentes crecían con parsimoniosa belleza. Aparté con delicadeza las ramas y ahí estaba ella. Intenté comparar la grandiosidad de aquello pero rápidamente me rendí, ni el Amazonas, ni las Cataratas del Iguazú, ni tan siquiera mi añorado Cráter del Ngorongoro podía causarme tan placentero asombro, ese encuentro con la meta de cada sentido. María se había quitado la camisa, un mini biquini rojo le ocultaba varios centímetros, estaba descalza, mirando al infinito a través del agua de la piscina —por un momento creí que me había descubierto—, con las manos entrelazadas y apoyadas en la nuca. Parecía estar comunicándose con seres superiores.
De pronto giró exactamente los grados justos su cuello, me miró fijamente como si alguien le hubiese advertido de mi encuadre. Abrió la puerta corredera de cristal y me dijo: —¿Está usted espiándome?—
Ya pueden imaginar cómo reaccioné y se equivocarán. Consciente de que no serviría de nada una respuesta convencional ante un ser tan extraordinario, me armé no sé de qué honorable virtud y le contesté: —la verdad es que no, no la estoy espiando, estoy admirándola, intentando descifrar su expresión, su forma de flotar por el aire cuando camina, de recogerse el pelo cuando está mojado, de mirar al infinito como ahora...
 
 

lunes, 14 de octubre de 2013

El jardinero de María (I)


 
Olvidó incluso pestañear en los cinco minutos maravillosos donde María estuvo ligeramente inclinada sobre la piscina limpiando con el recogedor de superficie las hojas, insectos y demás fauna agónica que flotaba a la deriva sobre el agua serena y rea,
como dejándose llevar por una placentera armonía improvisada que él jamás había experimentado. Con una camisa de hombre que costaba más que todo el armario del jardinero y que dejaba entrever la piel más suave y voluptuosa que unas manos podían imaginar a quince metros de distancia. Cuando María dejó de limpiar, más bien de auxiliar a aquellos desahuciados seres, y tomó con reminiscente delicadeza el pomo de la puerta para entrar en el chalé, el tímido espectador decidió respirar de nuevo, tan profusamente que recordó cada una de las células de aquella diosa agasajándole, y el universo dejó de expandirse, incluso se contrajo para imaginarse más cerca de ella.
Ricardo era un biólogo sevillano en paro, llevaba varios veranos trabajando de jardinero en Marbella por recomendación de un amigo de carrera, de la carrera de biología, no la de jardinero, claro, aunque bromeaba diciéndose que, si hubiese adivinado dónde iba a desarrollar sus conocimientos, habría elegido la rama de podánica en vez de la de zoología. Os podéis imaginar la cantidad de cuerpos maravillosos —incluso los que rivalizaban en operaciones con Frankenstein—, rostros celestiales y sonrisas hipnóticas que había visto en aquellas mansiones pero, María era María, su María, la María que redimía los pecados del resto. Todo en ella lo conducía a la antropofagia, a la libación, a todo lo dionisíaco y apolíneo aleándose en un crisol como lava inaudita.
Ricardo continuó arreglando el jardín, era tan grande y frondoso que toda la jornada la pasaba en la órbita de María. Haría lo mismo aunque fuese gratis. Los martes de verano se habían convertido en días mágicos, era como cuidar las flores de un paraíso personalizado, un escenario perfecto para unas circunstancias sin mucho futuro ya que…

 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Monólogo: "El Ovni"



Buenas noches, ya estoy aquí, y ahora, que es lo más importante. Sé que habrá sido ardua vuestra espera pero estoy convencido de que ya les está compensando. Además, os puedo asegurar que este monólogo es lo suficientemente ingenioso para que no tengan la sensación de haber perdido el tiempo. Es más, tengan en cuenta que en un futuro no muy lejano podrán presumir ante sus amistades de haberme disfrutado cuando aún no era un mito. Incluso de haberme entendido, lo cual sería imposible si tuviese el ingenio que pretendo aparentar.
Estoy aquí y ahora para contaros una historia real, y no me refiero a la boda del príncipe, sino a una historia que viví no hace mucho tiempo y que ustedes, por supuesto, no creerán. Pero sucedió tal y como vais a oír. Aunque, os recuerdo, antes de que cante el gallo no me creeréis tres veces. Para los urbanitas, un gallo es el macho de la gallina y tiene por costumbre cantar hasta desgañitarse al alba, incluso antes de amanecer si es muy chulo o gallito.

Me encontraba no muy lejos de aquí, en algún lugar cercano a las cascadas del Huesna, en la sierra norte de Sevilla, con unos amigos no muy diferentes a ustedes, excepto en lo de amigos. Cuando de pronto, aunque ya hacía tiempo que esperábamos algo así, descendió ante nosotros: ante nuestros ojos y el resto de nuestros cuerpos, un ovni, alias platillo volante, pero sin forma de platillo y sin volantes. Era un ovni a secas que hacía honor a su nombre, objeto volador nunca imaginado. Era horroroso, la verdad,  sin haber salido de este planeta apostaría todos vuestros ahorros a que no puede haber nada más amorfo y estridente en toda la galaxia. No sé que nos asustó más, si el desconocimiento de las intenciones de una forma de vida inteligente y extraterrestre, o la combinación de rosa fucsia y verde limón fosforescente que lucía la nave en toda su carrocería. El sonido del ovni no era demasiado extraterrestre, más bien parecía el mugido de una vaca galáctica, que es como el de una vaca terrestre, pero totalmente diferente.
Cuando el artefacto psicodélico fosforescente vacuno se encontraba a unos quince metros por encima de nuestras cabezas y algo más del resto de nuestro cuerpos, se detuvo, casi nos asfixia un intenso olor a coliflores proveniente del aire que expulsó la nave para contrarrestar la fuerza de la gravedad terrestre, tantos años luz de distancia, tanto tiempo la humanidad esperando este momento, y hasta ahora sólo hemos admirado una nave amorfa vestida por Ágata Ruiz de la Prada, que muge como una vaca y que huela a coliflores putrefactas. Pero nuestra curiosidad apenas si decayó…

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lecciones para niños sobre animales: La vaca


La vaca es un animal mamífero, eso significa que las crías nacen de la barriguita de la madre y se alimentan de su leche, igual que vosotros y muchos de nosotros. También son mamíferos los perezosos, las focas y los burros. Si las crías de vaca fuesen igual de listas que ustedes y algunos de nosotros, intentarían permanecer mamando siempre.
Tiene cuatro patas acabadas en dos dedos muy duros llamados pezuña, con ellas puede caminar por todo tipo de terrenos sin hacerse daño, son como vuestros zapatos y como los nuestros, pero sin bonitos e incómodos tacones. Al final de la espalda, un poco más arriba del culete, lleva colgando la cola o rabo, que termina en una escobilla de pelos, la utilizan casi siempre para espantar moscas y todo tipo de insectos. Ni vosotros ni nosotros tenemos rabo para espantar insectos porque usamos las manos para echarles venenos con una pistola de agua.
Su cabeza es grande porque, además de ojos, boca, nariz y orejas, debe sostener dos cuernos que le salen de la frente y que son para defenderse, en algunos tipos de vaca no se ven, pero eso no significa que no los tengan o que no los hayan tenido alguna vez, igual que todos nosotros.
La vaca es herbívora, solo se alimenta de hierba y, aun así, está muy gorda debido a que come mucha y muy despacio, así su gran estómago puede aprovechar todo el alimento, es igual que lo que hacemos nosotros y haréis ustedes en el McDonald´s, pero masticando. Nosotros y vosotros podemos ser herbívoros si lo aguantásemos, pero lo normal es que seamos omnívoros, que quiere decir que comemos de todo, vegetales, pescado y, sobre todo, vacas. Otros animales omnívoros son los cuervos, las ratas, y los cerdos.
Sí, niños, domesticamos las vacas hace muchos años para poder bebernos su leche, comernos su carne, y utilizar su piel para hacer ropa, bolsos y todo tipo de adornitos para el cuerpo. Ahora no podrían vivir en libertad ya que las hemos protegido y alimentado tanto que su cuerpo se ha convertido en algo gordo y torpe, que no recuerda como correr ni defenderse, por eso nos necesitan para sobrevivir hasta que nos las comamos.
Lo único bueno para el resto de los animales es que comiéndonos las vacas no amansamos y matamos a otros que todavía viven libres entre gentes que le echan fotos sin parar. Además, ellas no saben que nos las vamos a comer, y aunque desearan morir, no sería porque supiesen que algún día todos lo haremos.
La vaca es la casa de todos los dioses del hinduismo, que es la religión de muchas personas que viven muy lejos de aquí. Allí la quieren y le rezan como si fuera un angelito del cielo, igual que ustedes y muy pocos de nosotros.
Pero que no os den pena nuestras vacas, gracias a nuestro mal comportamiento, ellas, como ustedes, y todo lo inocente, irán al cielo por una puerta muy grande y bella. Un cielo donde sólo se come estrellas de caramelo, nubes de azúcar, y soles de limón. Amén

lunes, 2 de septiembre de 2013

Idealio


 
Llega el día donde tu idealio emerge como
un cetáceo, frenético mira hacia atrás,
observa su alrededor, contempla el horizonte.
Cautivo. Desubicado como una cabra montesa
en
el
abismo
de Challenger,
y todo tiene la misma tonalidad panza de burro,
el mismo brillo de espejo oxidado,
la misma textura de hamburguesa, e idéntico olor:
ese aroma a carbono tísico ligeramente alcantarillado.
Y te pregunta: ¿y ahora qué? y, peor aún,
¿Quién coño eres tú?

miércoles, 17 de julio de 2013

Bárcenas o la “Spanish pandereta return”


Lo peor no es confirmar, una vez más y universalmente, la imagen de País de pícaros, mangantes, aprovechalotodos, escurrebultos y abrochacorbatas que ya teníamos.
Lo peor no es que quienes elegimos democráticamente para que rijan nuestro futuro y administren nuestro esfuerzo y confianza, pudiéndose lograr así que los brotes verdes fuesen una plaga en una España próspera y solidaria, sean los anticristos de la diligencia y la honradez.
Lo peor no es que la oposición política se eche las manos a la cabeza y pida la dimisión por las mismas tropelías que ellos cometieron, que no fueron suficientes en aquel momento para forzar dimisión alguna y por las que perdieron las elecciones —qué más nos da si por chorizos o dilapidadores —.
Lo peor no es que todos los días se puedan escribir fácilmente artículos como éste y que los intereses partidistas hagan que el cuarto poder se traicione hasta  no tener más remedio que reconocerlo y airearlo.
Lo peor no es que aceptemos con resignada cotidianidad todas las aberraciones que el gen hispano-pícaro tiene a bien  manifestar en nuestros adalides. 

Lo peor es la cara de gilipollas que se nos queda a los que no tenemos ni tendremos nunca la posibilidad de ser, alguna vez, como ellos.

 

 VOTE A PFE  (Pícaros frustrados de España)

POR UNA CORRUPCIÓN UNIVERSAL,
PRÓSPERA E INEVITABLE

lunes, 1 de julio de 2013

52 POEMAS DE AMOR Y DESASOSIEGO

YA ESTÁ AQUÍ. ¡QUE DIOS OS COJA CONFESADOS!

El amor es el único sinsentido del hombre
que da cierto sentido al resto.

Difundid esto en conmemoración mía o, al
menos, de la vida que aún late maravillosa
alrededor de esta invasiva y caótica cosa
que seamos. (Próximamente a la venta en eBook)

              AVANCE

 


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