EL FIN DE LOS TIEMPOS

Poesías, relatos, cine, música... Mi jardín en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

jueves, 29 de septiembre de 2016

Las Aves Estelares (III)

Nuestra protagonista es concretamente una Súper Ave Estelar. Descansa y duerme todo el día en una de las nubes más grandes que se forman cada jornada cerca de un grupo de estrellas llamado Estrellicia Dieciocho. Sus veinticinco compañeras de bandada y ella se sienten seguras porque siempre tienen cuatro centinelas vigilando en cada extremo de la nube. Si ven que alguna súper ave estelar gigante se acerca emiten un canto muy agudo que advierte al resto del peligro. No esperan atemorizadas que las grandes rapaces se alejen, se reúnen cantando lo más fuerte y agudo posible y salen todas en formación de ataque hacia sus parientes gigantes. Cuando las depredadoras ven a veintiséis súper aves cantado como locas y a toda velocidad dirigirse hacia ellas no dudan en huir rápidamente elevándose a una altura que solo ellas, con sus poderosas alas, pueden alcanzar.
Lucy es la súper ave estelar número dieciocho de este grupo, la cifra hace referencia a la edad de cada pájaro, así que solo hay ocho más jóvenes que ella.
Su sueño es ser algún día el ave líder de su bandada, tiene ideas revolucionarias acerca de seguridad, caza y estructura social. Está segura de que su mandato traerá a su especie el período de mayor esplendor y progreso de la historia.
Normalmente las líderes de su grupo son las de mayor edad, debido a su experiencia suelen ser las más sabias y aptas a la hora de guiarlas por el difícil camino de la supervivencia.

Hoy es el gran día, se celebra una nueva reunión de líderes donde tiene previsto pedir permiso para exponer sus ideas. Nunca jamás nadie que no fuese sabio se había atrevido a pedir la palabra y ella esperaba aprovechar esa sorpresa para empezar su discurso y entusiasmar a todas...


martes, 20 de septiembre de 2016

Nada nuevo

Quisiera —querer es soñar despierto: seguir respirando por algo aspirante a hacernos bellos—
Multiplicar todo placer que aún me afecta —nada nuevo, ningún sueño,
Ninguna meta—
Solo leer por tres; reír por dos —quizá sonreír perpetuo—; aprender música por cien; por cuatro el tiempo para disfrutar de lugares y cine; hincar por ocho —a jornada partida si es preciso—
 —Nada nuevo, ningún sueño, ninguna meta—
Sentir por infinito sus glúteos deformados contra mi pubis, sus pechos adaptados a mi cadera, su boca como pulpo que a todo se amolda con eterna vocación, sus piernas de Hespéride exprimiéndome como impaciente enredadera
—Nada nuevo, solo multiplicar el placer que aún me conserva y una eternidad para cuando sea—


martes, 13 de septiembre de 2016

Las Aves Estelares (II)

Clasificación de las Aves Estelares según tamaño y alimentación:
1.      Aves Estelares: pequeñas aves de hasta quince centímetros (como colibrís, gorriones, golondrinas…) que comen principalmente insectos estratosféricos pero pueden atacar y comerse cualquier otro animal por grande que sea si están heridos o moribundos. Viven en bandadas de unos mil pájaros, logrando con ello cazar y defenderse con mayor acierto. Sus predadores son las súper aves estelares gigantes, los súper insectos estratosféricos gigantes, y los súper ratones desorbitados gigantes. Cuando están enfermos o heridos y se quedan solos también se los pueden comer el resto de especies.

2.      Súper Aves Estelares: Son de tamaño medio (parecido a las palomas, perdices o cuervos) se alimentan de insectos estratosféricos, de súper insectos estratosféricos viejos o heridos, y de ratones desorbitados. Se agrupan en bandos de hasta treinta pájaros.  Son muy temidos cuando en vuelo deciden atacar a otra especie. Si uno de ellos se despista puede servir de comida para las súper aves estelares gigantes, y para los súper ratones desorbitados gigantes. Una vez que caen enfermos o están heridos puede ser devorados por el resto de animales de este abismo celestial.

3.      Súper Aves Estelares Gigantes: Pertenecen al grupo de las grandes aves, vuelan en parejas a gran altura y cazan preferentemente súper ratones desorbitados gigantes, súper insectos estratosféricos gigantes, y súper aves estelares, aunque en caso de necesidad podrían matar y comerse a cualquiera de los animales que viven en este lugar. Mientras están despiertos no le temen a nada pero si son descubiertos dormidos por un gran enjambre de insectos estratosféricos pueden picarle tanto que hacen que se queden dormidos profundamente, para acabar comido por miles de insectos diminutos y carnívoros. Cuando se hacen muy viejos y se posan en las nubes o en los meteoritos sin poder volar también son cazados por el resto de animales, sobre todo por las grandes manadas de pequeños ratones desorbitados...





miércoles, 7 de septiembre de 2016

Huelva


Huelva, una de las ocho maravillas de Andalucía. Acompañada por el arte de Rocío Márquez.
Disfrútenlas...




jueves, 1 de septiembre de 2016

Las Aves Estelares (I)

En el mar existen criaturas que viven sobre el suelo marino a grandes profundidades, se llaman peces abisales y muy pocas personas los han visto porque la luz allí no aparece jamás y es muy complicado llegar hasta ellos.
Los protagonistas de esta historia moran en la parte opuesta a estos peces, en las antípodas si tomamos de referencia el espacio en vez de la tierra, y nadie nunca ha podido observarlos hasta ahora. Solo ustedes y yo sabemos de su existencia.
En los abismos del cielo habitan las Aves Estelares, pájaros nocturnos que por el día duermen en las nubes y por la noche cazan grandes insectos estratosféricos que vuelan velozmente atraídos por la luz de las estrellas, también se alimentan de ratones desorbitados que tienen sus madrigueras bajo el suelo rocoso de los meteoritos que giran sin parar y a gran velocidad alrededor de los astros. 
Son de color rojo cobrizo y tienen un pico largo que parece una nariz llena de pelos muy sensibles para poder detectar mejor a los insectos en la oscuridad. Cuentan con dos colas, una es la normal para mantener el equilibrio y la otra es una especie de linterna de plumas fluorescentes que utilizan tanto para ver algo mejor como para atraer a los bichos hacia ellos.

Hay tres especies de Aves Estelares: las Aves Estelares, las Súper Aves Estelares, y las Súper Aves Estelares Gigantes. Son muy parecidas excepto en el tamaño y en su alimentación. También existen tres tipos de insectos: los Insectos Estratosféricos, los Súper Insectos Estratosféricos, y los Súper Insectos Estratosféricos Gigantes. Y al igual que los pájaros se diferencian en su corpulencia y algo en lo que comen. Por último contamos, como no podría ser de otra manera, con tres clases de Ratones Desorbitados: los Ratones Desorbitados, los Súper Ratones Desorbitados, y los Súper Ratones Desorbitados Gigantes, que como todos los seres vivos de aquí arriba serían iguales si no fuese por sus medidas y por su dieta...


jueves, 18 de agosto de 2016

viernes, 12 de agosto de 2016

Blas Infante "padre de la Patria Andaluza"

Ayer hizo 80 años del asesinato de Blas Infante, 

"Padre de la Patria Andaluza"


¡Viva Andalucía libre!




viernes, 5 de agosto de 2016

Rocío Molina

Impresionante y transgresora Rocío Molina con su "Impulso" en el Teatro Nacional de Chaillot (París, 1 de junio de 2016)



martes, 26 de julio de 2016

¿Qué seremos?

¿Qué seremos cuando seamos definitivamente nosotros? Una armónica filosofía fruto de una mente sin recato ni medida, o un hermoso y vil engendro resultado de la metamorfosis de nuestros instintos de supervivencia 


miércoles, 13 de julio de 2016

A partir de ti

...A partir de ti eclosioné en quizá,
en tal vez, y todo obtuvo ante mí el
color que te mereces, la posibilidad
de existir y de ser alcanzado.

A partir de ti doy gracias por ser
quien soy y no importarme en

absoluto si alguna vez te he merecido...


martes, 12 de julio de 2016

La esperanza

He de confesaros que deambulo por un horizonte de sucesos donde no hay marcha atrás; que asgo delicadamente seres abisales en el abismo de Challenger; que la iniquidad que el hombre puede llegar a exhibir me subyuga; pero que alguien de vosotros lo comparta me esperanza...


jueves, 7 de julio de 2016

Lola (V)

Una mañana fría tomando el primer café de la jornada, mirando absorta entre los árboles de los jardines de Murillo los pináculos en honor al viento de la universidad —fue entre aquellos centenarios muros donde sus sueños empezaron a tener claro lo que ahora se encuentra oscureciendo su cielo—, entró en el bar un compañero de facultad con el que compartió los últimos tres años de carrera y que, sin embargo, apenas había entablado más de tres o cuatro conversaciones siempre sobre literatura o gramática pero que, era ese tipo de persona por la que sientes algo irracionalmente adictivo y que culmina cuando coinciden las miradas y confirmando la reciprocidad de la sensación de embargo, una especie de empatía sincronizada rodeaba cada gesto, cada sonrisa que parecían destinadas a encontrarse sin remedio en una dimensión desconocida, en uno de tantos mundos alternativos o paralelos donde podríamos desarrollar un alma ubicua con increíbles experiencias… Se imaginan viviendo cinco relaciones a la vez —aunque llegara irremediablemente el momento en que tuviésemos que elegir—, estudiando cinco carreras simultáneamente —no me pregunten por qué fantaseaba siempre con el número cinco—, provocando situaciones límites, manteniendo decisiones en principio descartables, probar, intentar, aventurarse y soñar por quintuplicado. Todo a favor de encontrar la armonía por la que deambula, tan errante como esquiva ahora, nuestra felicidad.   




lunes, 4 de julio de 2016

Quererte (entre paréntesis) (VII)

Somos lo que somos porque tememos perder lo escasamente logrado (lo que deseábamos, lo que nos gustaría que llegara, lo que rozamos algunos días cada vez más espaciados)
Nuestro potencial más íntimo jamás fue liberado (sería un buen epitafio colectivo para presidir cementerios):

todos esos besos a lugares vírgenes o recónditos sostenidos; las palabras sospechosas rezumándonos inauditas; el saber que nos reclama huyendo en estampida entre desidia y antenas; el noventa por ciento de la mente dándonos la espalda por… (mucho me temo que la respuesta a esto último está resuelta en ese abrumador porcentaje que nos tara)


jueves, 30 de junio de 2016

Capítulo II. Gumersindo el porquero

Como todas las mañanas el perro del porquero entraba con autoridad y desparpajo al patio del cortijo precediendo a su dueño. Accedía a través de la puerta trasera de una antigua cuadra, cuyo uso había quedado relegado a almacén de suciedad y oasis de porquerías, madriguera de todo tipo de roedores, reptiles e insectos, y museo arqueológico para una multitud de aperos de labranza olvidados.
Era un animal descomunal, con modales compulsivos y unas fauces más propias de un cocodrilo gigante del Nilo. Se rumoreaba que nunca había atacado a ningún ser humano, pero nadie someramente sapiens se permitía el lujo de no perseguir el misterio de su trote cochinero mientras merodease a su alcance, con opciones matemáticas de sorprenderle. Incluso con su amo presente, imponiéndole cordura con su presencia venerable y sosegada, la mayoría seguíamos de reojo el deambular de ese animal casi mitológico.
Buenos días señores, dijo Gumersindo llegando a la estela difuminada y sobrenatural de su perro. Buenos días tenga usted, contestaron al unísono el maestro cocedor de aceitunas y el almacenero.  Después del ineludible saludo siempre quedaba en el rostro del porquero una expresión de niño travieso que estaba a punto de desvelar a su pandilla un fantástico secreto: he visto a escondidas a mi vecina de veinte años, estaba desnuda en la bañera, está muy buena pero algo loca porque se decía a sí misma como una poseída; sigue sigue, así así, mientras el agua rebosaba como hirviendo, y las olas en todas direcciones emitían quejas de espectros lamentándose.
Sin embargo sus historias nunca versaron sobre sexo, política, metafísica, o la erótica del poder. Esa sonrisa de pícaro adolescente escondía simplemente una innata predisposición anímica a revelar...



martes, 28 de junio de 2016

Lola (IV)

Otro inconveniente que lo hacía todo más difícil era no tener la más mínima referencia, un ejemplo a seguir entre sus familiares, amigas o conocidos. No envidiaba ninguna relación que conociera o hubiese conocido. En cierto modo era como desear encontrar a Jesucristo, un acto de fe que sólo había visto en las películas y leído en los libros, santos o no. No dudaba de la existencia de parejas felices, incluso conocía algunas pero, por alguna cosa o por todo, tenía muy claro que no era eso lo que ella estaba buscando. Aunque fuese incapaz de describir lo que tanto ansiaba estaba segura de identificarlo llegado el momento.  

lunes, 27 de junio de 2016

De cómo y cuándo supe el porqué

De nuevo entra Eva en el dormitorio en busca de quién sabe qué…

EVA.- Ya has hecho la cama, qué rapidez, pensaba ayudarte.

JUAN.- Sí, es que me ha echado una mano mi madre mientras discutíamos.

EVA.- Tu madre, la pobre, ya te ayudó bastante en vida, déjala descansar.

EVA.- Bueno, voy a poner una lavadora.

JUAN.- Espera, ¿qué voy haciendo yo?

EVA.- Lo que quieras, todo está disponible, no hay una parte de la casa que no necesite una mejora de sus condiciones actuales de ostracismo.

JUAN.- Antes no eras tan graciosa.

EVA.- Considéralo un daño colateral causa de la convivencia contigo.

JUAN.- Anda. ¡Qué arte miarma! Creo que le quitaré el polvo al cuarto del ordenador.

EVA.- De acuerdo pero, te recuerdo que no se limpia con el ratón.

JUAN.- Daños colaterales, guapa…

Eva baja las escaleras en busca de la lavadora, que está en el patio.

JUAN.- (soliloquio) “Pensaba ayudarte”, dice. Mientras tanto, seguro que ya había pensando la nueva tarea que me iba a asignar.
Bien, empezaré por el ordenador. Un poco de música me ayudará a sobrellevar este viacrucis. Antes veré el correo. Un momento, ¿se habrá estrenado aquella película sobre los sueños? Mejor lo dejo todo antes de que la jefa pase revista. Bueno, tan sólo poner los caprichos de Paganini para intentar que la velocidad y la eficacia me invadan


jueves, 23 de junio de 2016

La historia más triste de la historia (fragmento)

Jamás olvidaré esa breve falda negra que se ceñía a su cintura y a sus piernas como la arritmia a mi sangre de resucitado a la belleza. Esa justa compresión que ejercía la ropa sobre sus formas hacía de su cuerpo un arma de seducción masiva. Era fácil imaginar la complejidad que tendría la naturaleza para repetir ante mí esa misma proporción de tristeza, voluptuosidad y misterios que continuamente se amasaban en María, y que hacía retroceder a mis órganos y músculos como preparándose para saltar sobre una remota posibilidad: esa que ahora mismo pasaba ante mí, dejando las llaves junto a mis manos y dirigiéndome un tímido, —hasta luego—. Con la delicadeza y la premura de un ángel con las alas raídas, a punto del quebranto. 



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