Los mundos de Raúl (VII)
Raúl y el exterminio de los Likos
…Durante la comida no hizo otra cosa que darle vueltas al problema, fue en el postre cuando reconoció que era imposible salir airoso de esa situación, a no ser que se jugara la última carta en sus sueños. Terminó de comer rápidamente para ganar tiempo, le dijo a sus padres que estaba muy cansado y que iba a su cuarto a dormir la siesta. En cuanto llegó a su habitación pensó en su problema como si de una de sus historias se tratase, con la intención de, una vez dormido, poder soñar con una posible solución. Pero había un inconveniente, en sus fantasías no se hacían distinciones entre lo posible y lo imposible; igual salía de un aprieto a base de ingenio, que podía solucionarlo haciendo uso de una varita mágica, o bien por medio de algún poder sobrenatural otorgado por quién sabe qué hechicero. Sus padres no lo dejaban nunca dormir más de dos horas de siesta, así que puso el despertador para dormir sólo una hora, y tener otra para ejecutar la solución que le aportaría su sueño.
Una vez dormido empezó a soñar. Ya no era dueño de sus actos, y por supuesto, como nos ocurre a todos, no era consciente de estar en un sueño, ni sabía que le iba a acontecer. Se encontraba en el tejado de su casa, con el pijama puesto a plena luz del día, Raúl se preguntaba como diantre había ido a parar allí…
