Abismo
Soy.
Con suerte quizá sólo esté,
supongo, en un
abismo
rodeado de
abismos,
bajo
abismos,
sobrevolándolos.
Abrazado a ellos y huyéndoles.
Cuando al fin el cansancio se
vierte
en inconsciencia, esta ubicua
maldición me hace caer en tu
olvido,
y los
abismos
pasan a ser aliados porque,
tarde o temprano, siempre me rescata el
istmo de tus manos rellenando espacios.
Así que, a veces, me felicito porque, a
veces, comparto, sorteo, y
olvido,
contigo,
abismos.
Y ni el subconsciente, sabiendo que
te desaprovecho como un necio,
puede hacer nada porque no
amanezca,
hoy, a tu lado.

