Adiós
Hasta el adiós más inquisitivo
alberga un quizás reminiscente y
otro utópico: dejar de sentir, de
recordar, de creer a conveniencia:
ideal evolutivo, como tus manos
cuando me aferran.
Abruptamente, con disonancias
ensordecedoras pero, aun así,
nadie diría, leyendo este adiós
casi epitafio; este diario apócrifo,
que me amas, que os amo:
sin reservas ni medida, sin saber
gestionarlo, como tus manos cuando
me
alejan.

