Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

jueves, 4 de marzo de 2010

De cómo y cuándo supe el porqué

Primer acto

Juan se incorpora en la cama sudando, bostezando y desperezándose, mira el reloj de pared y el calendario para comprobar que son las once de la mañana de un sábado cualquiera. Sentado en la cama, orinándose con saña, muy a su pesar, comienza a pensar.

Juan.- (sentado en la cama) Si una multitud cualquiera me estuviese observando, seguro que más de uno ya me habría juzgado por ser casi mediodía y estar aún en la cama. Qué envidia dirían algunos y, que pérdida de tiempo, otros. Incluso habría quienes verían en mí una persona incapaz de cometer ningún pecado capital más porque la pereza me lo impediría. Y no es que me importe lo que piense nadie, aunque si me importase no lo reconocería jamás ante tanto extraño: potenciales perturbados en busca de carroña. Pero me parece de un mal gusto mayúsculo que apenas abrir los ojos ya haya personas dispuestas a juzgarme, sin conocerme ni tan siquiera de haber cruzado unos buenos días.
Bueno, no empecemos tan neurótico. Quiero disfrutar de este momento, es mi primer día de descanso, el primero de un total de dos. ¡Vaya, dos días! Amaneces eufórico y te acuestas arropado por una inexorable cuenta atrás repitiendo: mañana es el último día, he de aprovecharlo como sea, como sea —que angustia joder—.
Sabiendo como sabemos que el trabajo fue un castigo divino, y seguimos venerándolo como si vivir sin trabajar fuese antinatural, o sobrenatural en el mejor de los casos. Yo quiero una cruz o un Edén. En este momento necesito un paraíso aunque para ello tenga que redimirme de toda mi vida.

3 comentarios:

  1. veo que es el primer acto. ¿Obra de Teatro? ¿No vela? sería primer capítulo. Espero los próximos para opinar.

    Saludos cordiales

    Hasta pronto.

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  2. No te juzgo y tambien necesito un paraiso que se ,nunca, llegará.

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