Una tragedia dormida
Estoy desolado, y avanzo en caída libre hacia el grado de desesperado. El hecho de ser consciente de ello hace que me preocupe aún más, alcanzando irremisiblemente el estado de desamparo en el que —tras este paréntesis— ya he alcanzado.
Todo: desde la intención de hacer el primer trazo de garabato aspirante a letra, hasta el punto y final de lo que estaba a punto de escribir, y por tanto, de contaros, se me ha olvidado. Con serios visos de ser para siempre y por completo. Una tragedia teniendo en cuenta que el cansancio me invade por todos los frentes, sobre todo por aire, con los despiadados síntomas del sueño: haciendo de mi cabeza un tiovivo de despropósitos, una sucesión de caóticas afirmaciones equinas.
Me conformaré con confesaros la verdad: el sobresalto con el que apenas subsisto después de la última cabezada me ha hecho olvidar, si realmente, no recuerdo lo que tenía pensado, o tal vez, nunca existió idea alguna que justificara este despropósito. Así que más vale que me acueste. Aunque ahora que lo pienso, ahora mismo no recuerdo como despertar. Avisadme si no he vuelto nunca.
Todo: desde la intención de hacer el primer trazo de garabato aspirante a letra, hasta el punto y final de lo que estaba a punto de escribir, y por tanto, de contaros, se me ha olvidado. Con serios visos de ser para siempre y por completo. Una tragedia teniendo en cuenta que el cansancio me invade por todos los frentes, sobre todo por aire, con los despiadados síntomas del sueño: haciendo de mi cabeza un tiovivo de despropósitos, una sucesión de caóticas afirmaciones equinas.
Me conformaré con confesaros la verdad: el sobresalto con el que apenas subsisto después de la última cabezada me ha hecho olvidar, si realmente, no recuerdo lo que tenía pensado, o tal vez, nunca existió idea alguna que justificara este despropósito. Así que más vale que me acueste. Aunque ahora que lo pienso, ahora mismo no recuerdo como despertar. Avisadme si no he vuelto nunca.




