Cambalache
incluso podría aportar algo más
—experiencia, antigüedad…— si
fuese tachado de frívolo.
olvidan
sus labios, por un precio asequible:
quizá por un poco de otro tiempo dulce,
o un ahora, al menos, sereno.
que las alea bajo nuestros pasos mezcla
de venganza y arrepentimiento,
por no poder atenderlos.
donde me encuentro, y que no tiende a
nada meritorio, con alguien que lo tenga claro.
Dono a los necesitados lo que he heredado
que me hace ver en el esplendor de un instante
en sus ojos un todo absoluto y colmado.
y el agua de cada destino pero, sobre todo,
conmover y, sí, conseguir con ello saciar
esa gula infranqueable del reconocimiento.
















