Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

Placer mutuo

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Moda poética (ediciones limitadas)
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lunes, 14 de julio de 2008

La cita eterna



Ayer fui a un hospital acompañando a un familiar que iba a someterse a unas pruebas, aprovechando que era el lugar donde se tramitan las citas para diferentes especialidades, pregunté a la funcionaria de información si podía decirme cuánto suelen tardar en realizar una prueba de alergia, ya que recientemente había solicitado una. Ella, sin vasodilatarse periféricamente ni mostrar el más mínimo pudor me contestó que sobre unos dos años. Yo había escuchado rumores - aunque siempre los consideré leyendas urbanas sin la más remota rigurosidad – de que rondaba el año de espera, pero dos años sonaron en mi cabeza como un eco del más allá. Mis cejas se arquearon, y un par de sílabas flojas y aéreas se me escaparon conformando un “hooostia”. La señorita exhibió una tímida sonrisa que adornó a una frase ensayada: “sabemos que es mucho tiempo, pero es que estamos saturados”. ¡Ya! contesté, pero dígame, si en el plazo de espera me muero, fuese o no, causa de una patología asociada a la alergia, ¿tendría que comunicarlo? La pobre recepcionista no sabía qué grado de ironía influenciaba a mis macabras palabras, y con unos labios ambiguos, atribuibles a la propia Mona Lisa me contestó que no haría falta. Me quita usted un peso de encima señorita, le comenté, entonces, hemos acordado que debo aguantar los síntomas dos años y un día ¿no? Aún más arrinconada entre sus hombros ella me contestó que sí, que esa era la media de espera en estos momentos. Le pedí que no dudara en adelantarme si alguien desistía de su fecha por falta de tiempo para reaccionar, o por cualquier otro motivo, por muy peregrino que éste fuera. La administrativa sacó pecho y me dijo, ¡cómo no! cuente usted con ello.
No sé si le caí simpático, o tal vez sólo fue por compasión, pero una semana después me llegó una carta citándome para la prueba sólo un mes después de hablar con la diligente funcionaria. ¿Era justo que uno de los últimos en la lista de espera disfrutara de esta posición de privilegio? La verdad es que no tengo muy claro si la situación es para alegrarse, o para echarse a llorar sin frenos.

jueves, 1 de mayo de 2008

Pedro Reyes (El Hombre)

Yo me considero de la generación de la “bola de cristal”, ese programa infantil que dio la oportunidad a tantos artistas innovadores en los años 80, y que marcó de alguna manera a nuestra generación con un espíritu más o menos creador.
Fue ahí donde conocí a Pedro Reyes haciendo dúo cómico con Pablo Carbonell, dos locos andaluces por los que siento verdadera debilidad. Definir el humor de Pedro Reyes es tan difícil como que te deje indiferente, es todo lo absurdo que hay en el hombre enfrentado a su miseria, o quizás, todo lo contrario.
Vean este vídeo donde nos regala una particular reflexión sobre la condición humana: “El Hombre”.



jueves, 24 de enero de 2008

Fábula de la lagartija y la mosca



Hoy he visto unas podarcis hispánicas tomando el sol plácidamente en un muro de piedra, seguramente llevan una semana bronceándose por todo su territorio, que no abarca más de unos metros en Sevilla. Puede que no sepáis lo que es una podarcis, ni falta que os hace teniendo en cuenta que lo aclaro en el párrafo siguiente. Yo me encontraba a menos de dos metros de ellas, disfrutando también de unos veintitrés grados de temperatura en pleno mes de enero, mirando con detenimiento sus evoluciones; tan pronto eran estatuas florentinas en perfecta armonía con el medio, como eléctricas culebrinas cambiando repentinamente de posición, a una velocidad que difuminaba sus pasos, intentando quizás reconfortar otra zona de su cuerpo a base de una sobredosis solar, o tal vez sólo buscaban un ángulo diferente desde el cual recrearse con otra panorámica de su reino.
¡Cómo envidio a esas lagartijas! creyéndose dioses de su mundo, desafiando a las leyes de la naturaleza haciendo caso omiso a su reloj biológico, y tomándose vacaciones en plena época de letargo, sin jefes ni normas, sin futuro ni pasado. Convencidas de ser eternas, temiendo sólo a tangibles dioses que no reconocerían, llegado el momento, a la muerte.
De repente un díptero gigante, vulgarmente llamado con el sobrenombre andaluz de "vaya peazo mosca", se posa a unos escasos veinte centímetros de una de ellas, la lagartija avanza hacia su presa a breves y rápidos intervalos, cuando la mosca intenta levantar su orondo cuerpo ya se encontraba atrapada entre las mandíbulas del saurio, y sus alas sobresaliendo de entre los dientes, aún libres de presión y de saliva, no pudieron elevar el peso de ambas criaturas y agotadas se rindieron a la muerte, como el resto de su cuerpo.
Ahí estaba yo, ejerciendo de herpetólogo filósofo de pacotilla, esgriemiendo bucólicas interpretaciones sobre el idílico deambular de los reptiles, cuando resulta que sólo estaban esperando, como lechuzas en el silencio, que el zumbido de las alas de su almuerzo cesaran su sonido a una distancia no muy lejana a la de sus fauces.
Esto es una fábula aunque yo sea el único animal que hable, y como tal contiene una esclarecedora y didáctica moraleja: El cambio climático ya está aquí. ¿Qué haremos con miles de lagartijas obesas?

lunes, 23 de julio de 2007

Improvisar o el silencio

Esta idea es improvisada, concebida partiendo del inconfesable hecho de no tener las más remota idea de qué contaros. Soy consciente de que reunir la improvisación y la sinceridad sin la anestesia de un profundo sueño, puede provocarme una tara mental de por vida, y un descrédito universal, si así lo tuviese.
Sé que simplemente es un asidero en pleno descenso a los abismos del olvido y el silencio, una furtiva ventana en la caída, desde donde puedo intentar haceros seguir sintiendo.
Nunca he creído en la certeza intemporal y ecuménica de las frases hechas, de las citas, de los refranes, etcétera.
Cuando alguien no tiene nada que contar ¿Estaría mejor en silencio? ¿Hago mal intentando dar a luz prematuramente quizás, a lo que puede que en un futuro fluya plácidamente bello y sin esfuerzo, envuelto en la mágica sabiduría de su precioso y preciso momento?
¿O puede que estas palabras jamás hubiesen sido vomitadas sin la desesperación y el desconcierto de este instante?
De todas formas ¿Sirve de algo intentar reflexionar sobre nuestra propia decadencia de ingenio, sobre nuestro tiempo yermo?
Las palabras adecuadas, armónicas y hermanadas, esas que hacen germinar nuevas sensaciones, huyen despavoridas lejos de mi inspiración. Sed benévolos, seguro que lo vivís.

lunes, 9 de abril de 2007

Les Luthiers

De vez en cuando recurro a ellos y siempre están ahí, regalando imaginación, originalidad e ironía, para hacerme, cuente o no con ánimos, sonreír.

martes, 6 de marzo de 2007

A muerto el gran Coll

Gracias Coll … Y a ti Tip. Por imaginar diferente.

sábado, 16 de diciembre de 2006

Bueno, bueno


Hoy no se me ocurre nada interesante que añadir a mi blog. Así que….
¡Qué frío hace! ¿no? Bueno, bueno.
la la la la la la…..
Quizá otro día con más tiempo, en fin.
¡Ahora!, ahora parece que me llega algo…
No, definitivamente no, mi inspiración se ha independizado momentáneamente, me falla la comunicación. Oye, pues a lo tonto a lo tonto….
Frases, lo que se dice frases, están saliendo.
¡Qué me gusta García Márquez! en particular, Cien años de soledad, os lo recomiendo.
Podría escribir los veinte poemas de amor y la canción desesperada de Neruda, pero sería demasiado descarado, por no decir patético, pero también os recomiendo su lectura.
¡Qué bien se me da recomendar! sobre todo obras maestras consagradas, así acierto seguro.
Ojalá que llueva café en el campo, es lo que me ha venido a la mente cuando he intentado profundizar en lo que estoy escribiendo, ya sé que no viene a cuento, pero es lo que hay.
Adiós, voy a dormir la siesta, será lo mejor para todos.
Ahora que estoy arropado, caliente, caliente de calentito, no de salido, a punto de caer en brazos de Morfeo, se me ocurren algunas ideas. Espero recordarlas cuando despierte.
Hasta luego y perdón. Tampoco ha sido para tanto, que tire la primera crítica quien esté libre de un día con la mente en blanco. ¡Adiós ya joder!

domingo, 10 de diciembre de 2006

Escribo esto porque escribo cosas


(Ese niño tan tímido era yo, poco antes de empezar a escribir)
Escritor desesperado, busca club de seguidores.

Soy ingenioso, original, sensible, buena persona, limpio, modesto y humilde, de hecho esta es la excepción que lo confirma. Escribo desde hace tanto tiempo, que creo ser merecedor de obviar la etapa donde, poco a poco, me vais conociendo. La duda es saber dónde publicar este anuncio para que cause el efecto hipnotizador que yo pretendo.
Si hay alguien que crea que leyendo esto caería eternamente rendido a mis pies de literato, ¡por favor! Póngase en contacto conmigo. Y si no es así, si cree que el texto no es tan adictivo como parece, póngase en contacto conmigo, oiré sus sugerencias. Si todavía no han leído esta desesperada llamada de atención, hagan ustedes el favor, por favor, de ponerse inmediatamente en contacto conmigo.

Por si hay alguien ahí, Gracias.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Jesús y la lógica del miedo



Imagínense una mañana cualquiera de verano en Sevilla, apenas eran las nueve y ya se rozaban los treinta y cinco grados de temperatura. Era un sábado y Jesús se dirigía monótono y cabizbajo a su trabajo después de una dura noche de tertulia con sus amigos, tenía una tienda de antigüedades en pleno centro del barrio de Santa Cruz. Era un local pequeño, oscuro y viejo, a juego con los artículos que se exponían. El negocio era una herencia del esfuerzo y el gusto por el arte de su abuelo. Nada más subir la puerta metálica de seguridad, presintió que algo iba mal, miró lentamente por el cristal, moviendo la cabeza en busca de un ángulo que evitase el reflejo de la calle, de pronto vio como algo o alguien se desplazaba breve pero rápidamente en el fondo del cuarto. Era del tamaño de un niño, pero no tuvo tiempo para asegurar que no se tratase de un hombre agachado o de un perro mediano. Jesús no sabía que hacer, estaba aterrado, su reputación entre el resto de comerciantes de la zona era ya lo bastante lamentable, como para dar el espectáculo de llamar a la policía, y que al final el intruso sólo fuese la sombra alargada de un gato despistado.
Se armó de valor, abrió la puerta principal tan despacio que pudo oír el sonido aterrador y lastimero de los gases al paso por sus tripas, muy a pesar suyo reconoció que era la banda sonora ideal para la ocasión. En cuanto puso un pie en la tienda oyó como alguien se arrastraba tropezando con el mobiliario, apenas cesó ese sonido, apareció otro no menos sobrenatural, acompañado de un hedor insoportable e inhumano. Jesús no sabía que era peor, si aguantar ese aroma del inframundo, o atravesar el local corriendo en busca del lavabo, puesto que su pedo había arrastrado con el miedo, cierta sustancia acuosa, la cual presagiaba lo peor.
Cuando no pudo más, decidió optar por la alternativa más higiénica y honrosa, de tres zancadas atravesó el cuarto, llegó al servicio, echó entre sudores y temblores el pestillo como pudo, y acabó ofreciendo a todo el que estuviese a menos de veinte metros de él, un espectáculo asombroso; la imagen surrealista del váter caóticamente salpicado, un sonido huracanado, entrecortado y apocalíptico, y un olor infernal, mezcla de todo lo que por estar vivo, pueda acabar podrido.


Así vio Jesús el techo, cuando acabó su amargura en el váter.

(Imagen cedida por mí mismo. De la visita al museo vaticano)

El miedo, por un instante abandonó a Jesús, se sintió tan reconfortado que se armó de valor y fue poco a poco revisando la tienda, había cogido como arma un bastón de haya con puño en forma de águila de plata, miró detrás de una estufa victoriana, debajo de una cómoda fernandina de caoba, por encima de una lámpara de techo de veinte luces de cristal con lágrimas y cadenetas. Nada, lo que hubiese estado había desaparecido sin dejar rastro, aunque con el aroma a entrañas descompuestas que había en la tienda, eso no era ningún mérito. Entonces Jesús recordó esa cita célebre a la que tanto había recurrido en su vida, y que ahora, por fin tenía sentido: la historia la escriben los cobardes, sobre todo los de la parte vencedora. A Jesús lo salvó su miedo, era tan fuerte que se atrevió a llegar al lavabo sin saber con lo que se podía tropezar, y no sólo eso, el pánico provocó tal descomposición en él, que su manifestación biológica, fue el arma definitiva, en forma de pesticida, para vencer a su valiente, desconocido y malogrado enemigo.

domingo, 3 de diciembre de 2006

10. Pesadilla antes de navidad




Que bonitas están las ciudades con el alumbrado de navidad en pleno mes de noviembre.
!Qué arte tienen nuestros alcaldes! Por algo lo son, ideas como estas hacen de ellos Neos de carne y hueso, los elegidos de la humanidad. Son los responsables de que consumamos un veinte por ciento más de energía innecesariamente. Además, se nos hacen tan familiares las luces y adornos, que cuando llega realmente la navidad, nadie repara en ellos, ¡están tan vistos! Voy a proponer a mi ayuntamiento que haya un alumbrado de pre-navidad y otro distinto para los días propios de la susodicha. Así nuestra ilusión y despilfarro brillaran al cuadrado. Seguramente nos plagiarán la idea en todo el mundo desarrollado, incluso podríamos mandar el primer alumbrado, ya desechado, al tercer mundo. En vez de medicinas, alimentos o material escolar, qué mejor idea que regalarles en navidad un cargamento de guirnaldas, zambombas y luces que nunca podrán conectar.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

5º.Patrimonio de nadie


Resulta que de los setecientos cincuenta y cuatro bienes declarados patrimonio de la humanidad, sólo ciento cuarenta y nueve son bienes naturales, el resto son causa, sobre todo, del acierto en el gusto y las formas arquitectónicas que ha demostrado a lo largo de los tiempos, el hombre.
Esto quiere decir que apenas un veinte por ciento de lo declarado patrimonio humano hace referencia a nuestro planeta tal y como es. ¿A quién pertenece entonces el resto del mundo? ¿No declarar al noventa por ciento de la tierra como patrimonio de la humanidad, es quizás, un eufemismo de terreno edificable o degradable?
Así cualquiera, arraso un bosque para construir un monasterio o un rascacielos de catorce mil plantas de Calatraba, y tarde o temprano nos haremos merecedores de todos los galardones. Bautizaremos de nuevo al mundo con lluvia radiactiva. Lo llamaremos planeta alquitrán, contará con maravillosas selvas de cemento, manantiales de petroleo, alimentos transgénicos y clones de animales mutantes. Que bonito y que elegante, todo el planeta al servicio de nuestras tropelías y disparates.
Los océanos no están en la dichosa lista, ni la mitad de la amazonía, sabanas africanas etc.. etc...
Y como no son patrimonio de nadie, podemos esquilmarlos sin temer a tener antecedentes.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Todo sobre mi váter




Mi váter se mueve, como el universo
pero sin expandirse, cuando inmerso
en el fragor de la batalla olvidas el detalle,
y las fuerzas diagonales e invisibles del estreñimiento te inclinan, el corazón te da un vuelco, lo que pudo ser un prometedor comienzo se ve reducido a un desesperado intento a favor de mantener el equilibrio.
El instinto de supervivencia -uno de los últimos que nos quedan- en una fracción de segundo hizo detener el parto residual, provocó
que mi pierna y mi brazo buscasen como extremidades de superhéroe el apoyo idóneo para poder contrarrestar a las fuerzas del mal, e incluso suspendió por iniciativa propia - una vez estabilizado- el propósito por el cual estaba allí sentado.

Igual que mi váter este país se mueve bajo la
influencia de varias fuerzas, la progresista que
intenta equilibrar las ambiciones personales
con las necesidades colectivas, afán que dada la
naturaleza humana peca de pueril, de ahí su giro al centro.
Y la conservadora, que prefiere evacuar a gusto
y como siempre, primero el hombre como Dios dispone.
Pero como esa perspectiva provoca vértigo,
también mueven su eje hacia el centro.
Y en ese centro nos encontramos todos, sin grandes
movimientos amenazantes, acomodados en el váter.

Por cierto, los rollos de papel higiénico
–por no generalizar- que se comercializan
en Andalucía, se están convirtiendo poco a poco
en agujeros higiénicos; el diámetro del agujero
aumenta en la misma proporción que el
valor de la vivienda, mientras que las capas
de celulosa casi se pueden contar en el tiempo
medio en que una persona media
-y a falta de revistas o instrucciones de uso-
sentada en un váter, acaba por suspirar.

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