Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

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jueves, 30 de noviembre de 2006

Todo en ti



Todo en ti me alerta, me despoja,
Me iza, me revienta las venas,
Me encumbra, me somete,
Me destierra de las penas.


Todo en tu desnudez descarta
Que pueda existir algo más,
Aniquila los recuerdos e invade el
Futuro,
Enloqueciéndome de hambre, de olores,
De formas voluptuosas que utilizan el aire
Y el agua para deshacerme,
Para anclarme en la ansiedad.


Con un rayo, al escrutarme tu mirada,
Haces bullir como en una erupción,
En mis manos, la sangre,
Sólo son mis átomos, mis células
Toxicómanas de tus roces.


Todo en ti me conduce a la antropofagia,
Todos los tonos de tu palidez,
Desde el blanco de tus nalgas, hasta
El rosa húmedo de tus resquicios,
Me abrasan, consumen mis sentidos.

Todo en ti es suficiente para que
El mundo nos siga sorprendiendo.
Para desbordar de pasión los días,
Y creer por tus caricias en los milagros,
Y en una mezcla ideal del agua de mi boca
Con el aceite de tu cuerpo.


Todo en tu piel tiene todos los sabores,
Todos los sueños y nostalgias,
Lo infinito, la armonía y los misterios
De la naturaleza.
En tu cuerpo se valida todo lo perfecto.
Por eso mi amor vaga a tu alrededor,
Esperando ser digno al menos, por intenso.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

9º.Definición de "El Rondo"


Del latín Orondus. muy lleno de sí.

El Rondo. Se dice del Programa deportivo televisivo futbolístico que aunque emitido a nivel nacional, el noventa por ciento de su contenido versa sobre un sólo equipo, y además siempre el mismo. Tiene un gran número de colaboradores e invitados, que tengan o no conocimientos sobre este equipo, son inducidos a reflexionar e indagar sobre él.
Averiguando tarde o temprano la más mínima relación que hubo o habrá entre el invitado y el equipo, y por la cual ha sido llamado a formar parte de la tertulia.

Adj. Persona parcial, nada objetiva, que intenta que sus preferencias acaben, por la fuerza, siendo lo único que interese a sus semejantes.

Fig. Madridista incondicional, prepotente y narcisista.

8º. Vivienda, Hacienda, banqueros, constructores, constitución y otras inocentadas de esta nación



De nuevo voy a intentar remendar este país. Eso si, desde el punto de vista tal vez algo ingenuo, del ciudadano medio, y con medio no hago referencia a su estatura ni al gentilicio de los naturales de la tierra media, sino a los conocimientos de economía y legalidad vigentes que pueda tener la mayoría de nosotros. Considerando como trágica la situación que vive todo aquel que tiene la necesidad de adquirir una vivienda, y no es concejal de Marbella para dejarse sobornar. Podríamos formar una plataforma ­- ahora que están de moda- para exigir al gobierno que marcase unos límites razonables a esta vertiginosa subida en el precio del suelo y la construcción. Amparándose para ello en algo tan indiscutible y socorrido, para lo que les conviene, como es la constitución, ya que esta reconoce a la vivienda como un derecho, y no consta que para ello hayamos de sumirnos treinta años en la esclavitud de unas hipotecas, que sólo las podrían pagar sin sufrir pesadillas a fin de mes, quienes no la necesitan.
Yo le pediría a ZP ó al PP ó al BBVA ó al ING, que entre todos se hiciesen cargo de nuestra situación y/o degradación, e intentasen contribuir de una forma que se notase más que hasta ahora, a la solución de este nuestro problema. Es más, le propongo al gobierno,- sin ningún compromiso, léalo antes y luego hablamos- que intente en la medida de lo posible suprimir, o en su defecto, reducir a una milésima parte, esa puntilla de descabello que supone pagarle el siete por ciento del precio de la vivienda a Hacienda, si Hacienda somos todos, todos somos tontos, todos menos hacienda, ¡que lío!
En definitiva, soy ignorante en la materia pero no desconsiderado, así que si el gobierno no puede asumir la pérdida de estos impuestos, he elaborado un plan “B”.
Continuará.

7º.Una proposición indecente



A lo largo de la vida de una persona, de un gobierno, o de un país, surgen ideas con perspectivas de cambio trascendentales, que de antemano parecen tan utópicas e imposibles de afrontar con éxito, que ni tan siquiera las tomamos en consideración. Y acaban, antes incluso de ser estudiadas, olvidadas, y desconocidas para la mayoría de los posibles beneficiarios. No obstante, se tiene la certeza absoluta, de que si la madurez y mentalidad del colectivo afectado fuese lo suficientemente fuerte para soportar esa ruptura tan radical de lo establecido, esa idea sería un grandioso avance para todos y cada uno de los miembros de esa sociedad.
Yo propongo, aun a riesgo de ser tildado de paranoico, un sistema de jubilación parcial anticipado por etapas satisfechas. Me explico, que garantías me puede ofrecer nadie, de que no vaya a morir antes de jubilarme, o de que una vez jubilado con sesenta y cinco años no esté limitado por una enfermedad crónica, o simplemente hastiado de vivir y sin ganas de disfrutar del merecido descanso de una forma activa.
¿Por qué no puedo disfrutar de partes de ese periodo cuando aun tengo salud y disposición sobradas para atragantarme de vida? Se podría establecer un sistema por el cual, por cada diez años cotizados a la S.S. Siempre de forma opcional, se pudiesen descansar dos. Para suavizar la carga que esto supondría a las arcas del estado, cada vez que alguien se acogiese a este derecho, tendría que jubilarse definitivamente un año más tarde. Así una persona que empezara a trabajar a los veinticinco años, tendría a los treinta y cinco, dos años para disfrutar de antemano de su jubilación, y poder enriquecer su vida viendo crecer a sus hijos, o retomando esos estudios abandonados por vaya usted a saber que inoportunas circunstancias.
De nuevo diez años después, con cuarenta y siete, disfrutaría de otros dos años sabáticos con cargo a su jubilación, para poder recrearse en otra etapa de su vida, revitalizarse al lado de nuestros hijos adolescentes, divorciarse, volverse a enamorar, o simplemente, y lo más bello, reafirmarle que la quieres.
De nuevo repetiríamos el proceso a los cincuenta y nueve años, para acabar definitivamente jubilado y satisfecho de la mayor parte de nuestra vida, a los sesenta y ocho años.
Necesito que me apoyéis, para hacer fuerza, tengo más de diez años cotizados y necesito disfrutar de mi vida, ahora.

6º.Una España ideal


Hay una forma de erradicar de raíz el desempleo en este país, batiríamos todos los registros que haya podido tener jamás una civilización, en cuanto a número de trabajadores en el sector de la construcción se refiere. A su vez, lograríamos una España monumental insuperable, y por último acabaríamos para ello, con la plaga de defraudadores en que nos convertimos poco a poco.
Inmortalicemos nuestras vidas y nuestro tiempo como “La era de las grandes cárceles”. Pongamos a los más ilustres arquitectos al servicio de la historia, y levantemos una tras otra, penitenciarías góticas y barrocas, con celdas manuelinas, adornos platerescos e increíbles celosías.
Para financiar este afán de notoriedad histórica nos bastaría con reunir todo el dinero defraudado, por ejemplo, en el sector inmobiliario. Mataríamos tres pájaros de un sólo tiro; pondríamos a buen recaudo a los corruptos, crearíamos puestos de trabajo y fomentaríamos el turismo. Y a puedo imaginar las portadas de los catálogos de las agencias de viajes que ofertan tours por nuestro país:“Ruta por la España de las grandes cárceles”. Incluye guía local y un séquito de paparazzis, podrán fotografiar a famosos, políticos, banqueros, echadores de cartas y demás filibusteros.
Que ponga la primera piedra quien… mejor que se ponga sola.

5º.Patrimonio de nadie


Resulta que de los setecientos cincuenta y cuatro bienes declarados patrimonio de la humanidad, sólo ciento cuarenta y nueve son bienes naturales, el resto son causa, sobre todo, del acierto en el gusto y las formas arquitectónicas que ha demostrado a lo largo de los tiempos, el hombre.
Esto quiere decir que apenas un veinte por ciento de lo declarado patrimonio humano hace referencia a nuestro planeta tal y como es. ¿A quién pertenece entonces el resto del mundo? ¿No declarar al noventa por ciento de la tierra como patrimonio de la humanidad, es quizás, un eufemismo de terreno edificable o degradable?
Así cualquiera, arraso un bosque para construir un monasterio o un rascacielos de catorce mil plantas de Calatraba, y tarde o temprano nos haremos merecedores de todos los galardones. Bautizaremos de nuevo al mundo con lluvia radiactiva. Lo llamaremos planeta alquitrán, contará con maravillosas selvas de cemento, manantiales de petroleo, alimentos transgénicos y clones de animales mutantes. Que bonito y que elegante, todo el planeta al servicio de nuestras tropelías y disparates.
Los océanos no están en la dichosa lista, ni la mitad de la amazonía, sabanas africanas etc.. etc...
Y como no son patrimonio de nadie, podemos esquilmarlos sin temer a tener antecedentes.

4º.El tráfico, una odisea en y entre ciudades


Que conste que sé, -para este artículo casi me documento-que las mujeres de varias generaciones se están incorporando en la actualidad al parque automovilístico. Soy consciente que los jóvenes esperan ansiosos cumplir los dieciocho años para sacarse el carné de conducir, en muchos casos poseen el coche de algún familiar –que se ha agenciado uno nuevo- aparcado en la calle a su disposición, mucho antes de presentarse a los exámenes. Y qué me van a contar ustedes sobre la comodidad de llegar al trabajo en nuestro propio coche, sin depender de nada ni nadie, cada uno que arree con su burro aunque nos coceemos. Al final vamos tan apiñados que parece que viajamos en el mismo autobús, eso si, jugando como niños a insultar y cada uno con su volantito particular…
Hoy me levanté, no había otra manera de ir al hospital. Estaba citado para unas pruebas a las diez y media, en condiciones normales de presión y temperatura se tarda unos veinte minutos en llegar, pues bien, como yo no soy normal tardé sesenta. A una hora en que se supone que la mayoría de las personas están incorporadas a sus respectivos puestos de trabajo, parecía que todos se habían solidarizado con mi dolencia y se disponían a escoltarme al hospital. Sufrí una retención por cada incorporación que realicé a una nueva carretera, y otras tantas cada vez que quería salir de ellas. Cuando llegué al hospital, para relajarme, estuve jugando una media hora al juego de la silla, pero sin silla. Dos mil plazas de aparcamientos totalmente cubiertas, incluyendo zonas rústicas adyacentes, arriates, zonas amarillas y dobles filas. Así que unos treinta coches nos enzarzamos en ese maravilloso juego infantil, todos a dar vueltas -yo incluso me vi tentado a saludar a varios conductores con los que me crucé tantas veces que me parecían familiares- a ver quién tiene la suerte de que a su paso, alguien desocupe una plaza de aparcamiento, para entonces reaccionar como si vieses las puertas del cielo abriéndose ante ti, pero sólo por unos segundos, y con un certero volantazo alcanzar la paz y el descanso, que con la oración y la penitencia nos habíamos ganado. Y digo yo, si los aparcamientos de fábricas, hospitales, oficinas, calles, avenidas, centros comerciales y resto de zonas con posibilidad física de albergar un vehículo están a rebosar. Y simultáneamente las vías, carreteras, circunvalaciones y travesías están como hormigueros, a punto del colapso,
o de abandonarse en los brazos de la ira y el canibalismo. Si tenemos capacidad sobrada para ocupar todos lo espacios rutinarios disponibles, a todas horas y todos los días. Podríamos intentar por ejemplo, trabajar, ir de compras, al colegio o al hospital, la mitad de la población los días pares y la otra los impares. Que tráfico nos quite puntos del carné si nos descubre circulando o aparcados en el día equivocado.
En definitiva, o Zapatero se toma este asunto en serio, o la población afectada, o sea, toda, empezaremos a tomar las medidas oportunas, o sea, ninguna.

La noche



Sólo espero de la noche, que
Tu cuerpo cansado se agote
Definitivamente satisfecho
Enredado a mis venas;
Déspota enredadera que
Encuentra refugio entre los
Sudorosos restos diseminados
A tu alrededor, de mis sentidos;
En forma de piel y vellos deformados
Y sonidos inexistentes hasta ahora,
Paraíso sometido a tus caricias
Desbocadas;
Por las que nació y perdurará
Como cada uno de estos versos,
Parásito y esclavo de tu amor
Ineluctable.

3º La moda que los parió



Hay ciertas élites sociales con las que seguramente, ni usted ni yo tendremos el placer de codearnos nunca.
Por ejemplo, con esas personas que se recrean, giran y acaban flotando alrededor del mundo de la moda.
Me pregunto desde la más absoluta ignorancia, como se puede llegar al punto en que las tendencias que se marcan a la hora de vestir, acaben siendo una de tus mayores preocupaciones.
La moda puede llegar a ser un arte menor
–como todo lo que expresa la belleza de las formas-
tiene no obstante como la música, el cine y sobre todo
las religiones, una forma tan interesada y comercial
de llegar a nosotros, que acaba convirtiéndose en algo
lo bastante frívolo, artificial y yo diría incluso que ridículo,
como para provocar cierta hilaridad.
Espero que al decir esto, no esté regocijándome de
mi propia ignorancia. De lo que estoy convencido
es de todo lo absurdo que brota de una sociedad
sometida al consumismo y a las apariencias.
Me gustaría leer algún día, como un gran y venerado modisto anuncia que por falta de inspiración o claridad de ideas en su trabajo, no presenta su aclamada de antemano colección de primavera. Eso ayudaría bastante a considerar a la moda como arte y no como mercancía. Me gustaría saber por qué mis pantalones vaqueros de campana, comprados hace tres años en las rebajas, unas veces me coloca a la vanguardia de la modernidad, y otras me hace parecer, que acabo de salir de una caverna, cuando veo por la calle esas miradas extrañas, sorprendidas e irónicas mirándome el dichoso vuelo. Pediría por último, para eso soy el que escribo, que por lo menos no pesaran a las modelos, no sé si están tan sumamente delgadas porque así se garantiza una buena percha, o para que lo hombres no se distraigan imaginando las curvas de las perchas, o tal vez para que las mujeres en ese preciso momento de exaltación estética piensen que al menos ellas, tienen sus cuerpos exuberantes, como la naturaleza. Pero yo veo más lógico que antes de desfilar le hicieran un reconocimiento médico, y no les permitiesen desfilar si su salud –debido a la desnutrición- no fuese la decuada.

2º. Oración del asalariado medio



Creo en ti.
Venero tu poder para mostrarnos diáfanos
y sin engaños los caminos que conducen al paraíso.
¡Oh todopoderosa! Haz de mí tu siervo
a semejanza de mis coetáneos, no me abandones
en los brazos del conformismo y en el disfrute
de las pequeñas cosas bellas.
Guíanos por la sabiduría de nuestro tiempo
hasta la opulencia, y apártanos de la tentación
de los instintos y de los sutiles sentimientos.
Haz de mí el azote de la inocencia y de la paz interior.
Sálvame, sálvanos.
¡oh panacea! Mi tranquilidad te entrego a cambio de
alcanzar el sueño para el cual me han educado.
En mi vejez, o en el fin de mis días, espero haberte pagado,
“O-diosa” hipoteca mía.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Todo sobre mi váter




Mi váter se mueve, como el universo
pero sin expandirse, cuando inmerso
en el fragor de la batalla olvidas el detalle,
y las fuerzas diagonales e invisibles del estreñimiento te inclinan, el corazón te da un vuelco, lo que pudo ser un prometedor comienzo se ve reducido a un desesperado intento a favor de mantener el equilibrio.
El instinto de supervivencia -uno de los últimos que nos quedan- en una fracción de segundo hizo detener el parto residual, provocó
que mi pierna y mi brazo buscasen como extremidades de superhéroe el apoyo idóneo para poder contrarrestar a las fuerzas del mal, e incluso suspendió por iniciativa propia - una vez estabilizado- el propósito por el cual estaba allí sentado.

Igual que mi váter este país se mueve bajo la
influencia de varias fuerzas, la progresista que
intenta equilibrar las ambiciones personales
con las necesidades colectivas, afán que dada la
naturaleza humana peca de pueril, de ahí su giro al centro.
Y la conservadora, que prefiere evacuar a gusto
y como siempre, primero el hombre como Dios dispone.
Pero como esa perspectiva provoca vértigo,
también mueven su eje hacia el centro.
Y en ese centro nos encontramos todos, sin grandes
movimientos amenazantes, acomodados en el váter.

Por cierto, los rollos de papel higiénico
–por no generalizar- que se comercializan
en Andalucía, se están convirtiendo poco a poco
en agujeros higiénicos; el diámetro del agujero
aumenta en la misma proporción que el
valor de la vivienda, mientras que las capas
de celulosa casi se pueden contar en el tiempo
medio en que una persona media
-y a falta de revistas o instrucciones de uso-
sentada en un váter, acaba por suspirar.

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