La salvación. Asparoi (III)
Bueno, basta ya de elucubraciones. Esto sería tan bíblico que se podría considerar un milagro, y no sé si estos seres son tan avanzados como para imitar a Dios.
Esta habitación es algo fría, supongo que habrá alguna forma de poner música. Seguramente a través de este espectáculo de ordenador: un cristal sin cables ni teclado que hace todo lo que le digo. Cuando termine de escribir esto sólo tendré que pedirle que lo publique en mi blog, me preguntará claves y formatos y, voilà. Aquí está listo para que lo leáis, o no. Aunque mucho me temo que será demasiado tarde para lo segundo.















