Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

Placer mutuo

Placer mutuo
Moda poética (ediciones limitadas)

viernes, 28 de septiembre de 2007

El destierro



Nunca me siento más desterrado de ti
que cuando olvido lo que callas,
y sólo atiendo a la fría ambigüedad
de las palabras autocensuradas
que por mí regurgitas acariciadas.

No es fácil la simbiosis entre tus fieles
expectativas y mis egocéntricas soledades.
Lo sabes muy a pesar mío, amarga fruta
te ofrezco a cambio de arte.

Perdóname otra vez y volverás
a padecerlo, y te amaré aun desde el
olvido,
en la fría celda donde violo al silencio
intentaré perpetuarte sombra.

No dudes jamás en zarandear las
invisibles ramas que nunca me
florecieron imaginándote, están ahí,
latentes, aletargadas en la mediocridad
de esos días invisibles.

Siempre han estado; delicados brotes que
sólo atienden al abono de tus grandes ojos
marrones; para nacer alimento, colores,
sonidos y sabores; con el único fin de
de saciar cada impulso de tus sentidos,
y redimir así las feroces ausencias
que mi amor te inflinge.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Los mundos de Raúl (VII)

Raúl y el exterminio de los Likos

…Durante la comida no hizo otra cosa que darle vueltas al problema, fue en el postre cuando reconoció que era imposible salir airoso de esa situación, a no ser que se jugara la última carta en sus sueños. Terminó de comer rápidamente para ganar tiempo, le dijo a sus padres que estaba muy cansado y que iba a su cuarto a dormir la siesta. En cuanto llegó a su habitación pensó en su problema como si de una de sus historias se tratase, con la intención de, una vez dormido, poder soñar con una posible solución. Pero había un inconveniente, en sus fantasías no se hacían distinciones entre lo posible y lo imposible; igual salía de un aprieto a base de ingenio, que podía solucionarlo haciendo uso de una varita mágica, o bien por medio de algún poder sobrenatural otorgado por quién sabe qué hechicero. Sus padres no lo dejaban nunca dormir más de dos horas de siesta, así que puso el despertador para dormir sólo una hora, y tener otra para ejecutar la solución que le aportaría su sueño.
Una vez dormido empezó a soñar. Ya no era dueño de sus actos, y por supuesto, como nos ocurre a todos, no era consciente de estar en un sueño, ni sabía que le iba a acontecer. Se encontraba en el tejado de su casa, con el pijama puesto a plena luz del día, Raúl se preguntaba como diantre había ido a parar allí…

lunes, 24 de septiembre de 2007

Metamorfosis


Cuando socorres a mi debilidad,
el sol llueve cálidamente e impregna
mis manos con tu sabor a perpetuidad.

Cuando obvias mis miserias,
ese agua subterránea e integradora
germina en mis sentidos, y miles de
lúbricas prolongaciones se movilizan.

Cuando consideras a mi instinto
depredador, mi alma húmeda florece
enredándose por todo tu cuerpo,
reconociendo a cada célula que está
en disposición de albergarme.

Para este fin me creó la vida;
remontar el acogedor torrente
que tu desnudez apasionada,
como progresivas estancias para
alcanzar la gloria, me brinda.

Metamorfosis en la que llego
a reinar en el tiempo de lo divino,
y en el espacio de lo esencial.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Un cortijo andaluz: Francisco el de la huerta (III)

…Interrumpiendo uno de los improperios en forma de lamento donde Antonio recordaba el origen bastardo de todos los antepasados de su inquisidora muela, Francisco se atrevió a recomendarle una posible solución para atajar de raíz su calvario. Nos reveló como un día, hace ya muchos años, tantos que casi era joven y sin manchas oceladas en la piel, recogiendo algodón una mañana de septiembre y bajo los efectos paranoides de un insoportable dolor de muelas, decidió, desesperado, tomar un trago del gas-oil que en garrafas llevaban los tractores que transportaban los remolques, llenos con los sacos de algodón y sudor recolectados a mano por el pueblo andaluz. Mantuvo el combustible bañando la pieza endemoniada durante varias horas, alentado por la reacción analgésica que fue provocando. No se lo podía creer, poco a poco el dolor fue remitiendo hasta desaparecer casi por completo, que de hecho, era el estado habitual de salud de su boca. Al otro día, con el corazón aún manifestándose sobremanera en su escalonada dentadura, repitió el tratamiento, y fue descubriendo mientras trabajaba cual debía ser su correcta dosificación. Francisco nos aseguró con el convencimiento de un resucitado, que al cabo de una semana manteniendo durante varias horas en cada jornada el gas-oil rodeando la muela, el dolor desapareció por completo, y que jamás volvió a resentirse de ese impío mal…

jueves, 20 de septiembre de 2007

jueves, 13 de septiembre de 2007

Una semana humanizándome

Os dejo unos días, visitaré Cuenca, Toledo, Segovia, Salamanca, Ávila y Cáceres, todas ellas declaradas patrimonio de la humanidad, con la sana intención de formar parte de esa humanidad que ha disfrutado recorriendo sus calles. Gracias a todos de antemano por esperarme. Un saludo, gracias, y hasta luego.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Cuando te abres

Intenté tantas veces dibujárosla;
aquella locura blanca de jugosa tez
y rosada estancia, dictando
sentencias de muerte y de gloria,
acumulando adictos terminales
cuando surgía inmisericorde,
como esperando invitados.
El paraíso se vislumbraba
húmedo y carnoso por el
camino a sus entrañas.
Alzando vellos y músculos
a su paso idílico, hacia bullir
el alma, germinar la dicha,
reventar y esparcirse a la esperanza.

Concentrabas el júbilo del mundo
en tus palabras entrecortadas, en el
cristal líquido de tus ojos inseminados.
Por toda tu cara deformada
de placer se inflamaba la luz,
y se forjaban la bondad y la poesía
que pudiese albergar cada átomo.

El recuerdo de ese milagro tuyo,
engalana a los terribles espectros
que quedan libres de tus silencios.
Me recoge del ostracismo que
promueve el desdén de mis sentidos.
Me mantiene como el agua o el aire,
como un cordón umbilical, a la vida.

Cuando te abres al cielo agradeciendo
estar viva, llega a mí toda la vida
de repente, delimitas mi esplendor
a tu presencia, circunscribes la armonía
que me pueda quedar, a tu sonrisa.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Mi necesidad



Adopta a mi necesidad;
acógela en tu estela
de restos vitales,
deja que impregne su
mísera fe con los dones
sobrantes que tu existencia
constantemente desprende;
esos que hacen inevitable
sucumbir a la esperanza;
sutiles milagros agotados que
aún eclosionan de gracia,
y que en su adiós bañan en
aromas a la tierra y al aire,
al mar, y a todas y cada una
de las limitaciones del alma.
Déjala morar en tus cabellos
cuando el viento los oree.
Permite que releve a tu sombra
cuando la noche la sacrifique.
Admítela siempre a tu antojo,
hasta que merezca colonizar
sin premura ni pecado, tu vientre.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Los mundos de Raúl (VI)

…Raúl no podía contarles la verdad a sus padres, implicaría desvelar su secreto, y aunque así lo hiciese, ellos no le creerían, pensarían que era una excusa demasiado rebuscada para ser cierta. Así que Raúl improvisó;
- Cuando cruzaba el puente, justo a la mitad, observé que había unos tableros sueltos por un extremo, no sabía si seguir avanzando saltando por encima de ellos, o dar media vuelta y buscar el siguiente puente para cruzar, entonces pensé que podía haber detrás más tableros defectuosos, y que al caer del salto sobre ellos, podrían partirse. Así que seguí caminando hasta el otro puente-.
- Muy bien, quiero que nos disculpes por haber dudado de ti, dijo la madre, con un tono más bien irónico que no le gustó nada a Raúl. Ahora vamos a comer, dormiréis un poco, y luego iréis tú y tu padre a reparar todos los tableros defectuosos que tenga el puente-.
Lo sabía, pensó Raúl mientras entraban en la casa para almorzar, no se han creído ni una palabra, se me ha de ocurrir algo rápidamente, si mi padre descubre que les he mentido de nuevo, el fin de mi castigo coincidirá con el día de mi jubilación…

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Apocalipsis


No hay nada más apocalíptico
que hallarme tu sonrisa; paradigma
de la resurrección y génesis de la
felicidad, sometida a los avatares
de esta vida infiel y a menudo hedionda,
en el preciso instante en el que sólo su
aparición podría disuadirme del holocausto
a lo que todo lo demás me condiciona.
Envuelto en este aciago tiempo, es el
momento justo donde, o me sonríes, o me
condenas.

lunes, 3 de septiembre de 2007

La causa de la belleza



Una vez más el atardecer ha
desterrado
mi vínculo con la vida.
De nuevo el silencio desocupa
mi razón hasta olvidar el mundo.
Y esa calma como muerta que me habita;
ebriedad que me resume a descubrir
la más somera señal de que puedas
estar a punto de abrir tus fauces,
me obliga a poblarte.
Las sombras mimetizan mi piel
con el blanco desierto por donde
retumban tus latidos arrítmicos.
El misterio avala a mis manos aladas,
tomando poco a poco tu forma cálida,
mientras la noche cae sin remedio y
sepulta en el sol, los intentos de tus
sentidos por mantenerse sin
fugas
ni
fallas.
Al fin caes en la histeria del hambre;
y devoras y deshaces, y formas parte
de cada átomo que sucumbe, de cada
imagen sagrada que se erige.
Al fin somos la causa de toda la belleza,
el por qué de los dioses.

viernes, 31 de agosto de 2007

Un cortijo andaluz: Francisco el de la huerta (II)

… Una jornada más de trabajo, Francisco llegó a la finca antes de las ocho de la mañana, dando los buenos días y exhibiendo una genética sonrisa, parecida a la de un niño cuando abre el envoltorio de un regalo, nunca supe si era fruto de los nervios, debido a un penitente placer por cumplir con los designios del señor “y ganarás el pan con el sudor de tu frente”, o simplemente le daba gracias cada mañana a la tierra por estar vivo y activo. Aunque yo sabía que él era razonablemente feliz, y probablemente cuales eran las causas, jamás pude hacer mía su dicha, cada fin de jornada fracasaba en el intento de envidiar su armonía con el papel que le adjudicó la vida. Antonio, otro jornalero menos agradecido que Francisco con el destino que desde arriba le habían asignado, llevaba una semana, por un dolor de muelas, maldiciendo a todo lo que se cruzaba en su camino, y fumando bajo cualquier excusa peregrina. Llevaba siempre una camisa de mangas largas con dos bolsillos en el pecho, uno para cada paquete de tabaco, a forma de depósitos de gasolina. Una gorra para proteger sus ideas del sol, y los bolsillos del pantalón llenos de papel higiénico por si lo sorprendiese, en medio del campo, un inesperado retortijón…

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miércoles, 29 de agosto de 2007

Soy del planeta Tierra

Si hay algo de lo que el Hombre podría sentirse verdaderamente orgulloso, sin denotar por ello ignorancia ni soberbia, es del planeta donde habita.
Lejos de entenderlo así, nos hemos entregado a una frenética carrera por someterlo cuanto antes a nuestro beneficio y antojo.
Claro que, pensará nuestro subconsciente colectivo, para qué conservar algo que no nos proporciona una posición preponderante ante nadie, no tenemos ante quienes sentirnos superiores ni privilegiados por disfrutar de esta exuberante naturaleza.
Lamentablemente nuestra inteligencia ha hecho que confundamos el instinto de supervivencia con el placer de la prepotencia y el dominio, y la perpetuidad de la especie con el suicidio colectivo.
Creo que estaré preparado para afrontar lo irremediable de sus medidas, cuando llegue el momento en que no le quede otra opción que contrarrestarnos como a una plaga.

Mientras tanto disfrutaré cuanto pueda de sus supervivientes encantos. Vean estas maravillas


lunes, 27 de agosto de 2007

Odio



Odio decir te quiero mancillando
con palabras, de nuevo, tu piel;
espiral de suave arena hipnótica
que impide que devore tu alma
cuando estás sutilmente entregada.

Odio rendir pleitesía a tu existencia
intentando, otra vez, santificar tu sonrisa;
sólo porque de a luz exóticos mundos
cada vez que despierta; derribando miserias
y erigiendo bellezas inalterables e inéditas.

Odio orarte a base de poemas que
hablan de lunas, soles y estrellas;
luces de tu reino, reflejos de tu supremacía,
oasis breves, alimento de mis plegarias.

Lo odio porque nada puede liberarme
de esta dependencia, nada me auxilia
en mi vano esfuerzo por corresponder a
la excelencia con que su amor me impregna.

viernes, 24 de agosto de 2007

Los mundos de Raúl (V)

Raúl y el exterminio de los Likos

…había transcurrido una hora desde que salieron del colegio, y sus padres estarían a punto (si no lo habían hecho ya) de llamar a la escuela para preguntar por ellos.
- Bueno, hoy te vas a escapar, le dijo Daniel un poco contrariado, pero mañana, todos nos buscaremos una excusa para poder llegar más tarde a casa. Te estaremos esperando a la salida del colegio. Volveremos aquí y escucharemos ansiosos uno de tus sueños, y espero que sea realmente una historia apasionante-.
Los tres salen del interior del sauce llorón, Raúl fue el primero que tímidamente empieza a caminar, lentamente se va alejando sin dejar de mirar hacia atrás, para comprobar que sus raptores no se arrepintieron de haberlo dejado escapar, aunque sólo fuese hasta mañana.
Cuando llegó a su casa, sus padres le estaban esperando con cara de pocos amigos, deseando, por supuesto, una explicación a su tardanza, pero con el ansia de escapar del bosque, a Raúl se le había olvidado buscar una excusa para justificar su retraso.
Mientras tanto, Pablo y Daniel seguían su camino de vuelta a casa, vivían en el mismo barrio, lejos del de Raúl. En el trayecto fueron dándole vueltas, ideando un tema realmente original con el que Raúl tuviera que soñar, y que no pudiese encontrar en ningún libro una historia parecida en la que basarse.
- ¿Dónde te habías metido?, ¿sabes lo preocupados que nos tenías? Le recriminó a Raúl su padre, espero que tengas un buen motivo para llegar a esta hora sin haberlo advertido-...

miércoles, 22 de agosto de 2007

Una noche aciaga



De repente nací de una noche aciaga,
sin reconocer un solo átomo a mi alrededor,
exiliado del cuerpo y exento de peso,
vagué sin tiempo y por lugares inconcretos
en un mundo incipiente y paranoico.

Te llamé, elevé tu nombre hasta un cielo
violeta sin lunas ni astros,
lo arrojé a través de extraños edificios en
medio de selvas; con plantas de aire y
flores de arena pigmentada.

Casi recuerdo que estás a mi lado dormida.
Pero no, sigo solo en mi macabra aventura.

A lo largo de un río infinito sin agua,
con peces nadando en el aire, sigo el murmullo
de la corriente que imita a tu sonrisa
desbocada.

Pero llegué a donde empecé; a no intuir
por qué te ocultas junto a mí, serena,
callada.
Jamás padecí ni disfruté de otro instante
más resucitador, que cuando abrí los ojos
ensangrentados de histeria, abatido por
completo, y te hallé ajena y en calma
en la inmaculada realidad, a mi lado,
entre sábanas.

lunes, 20 de agosto de 2007

Un cortijo andaluz: Francisco el de la huerta (I)



Francisco el de la huerta era un jornalero, un trabajador del cortijo donde sobrevivieron, con más pena que gloria, muchas familias, entre ellas, la de mis padres, durante la eterna dictadura de Franco. La finca era una de tantas que tenía repartidas a modo de castillos feudales por toda Sevilla, un gran terrateniente de Andalucía. Cárceles para necesitados y analfabetos de la posguerra, que no tuvieron la más mínima oportunidad para cambiar el rumbo de sus vidas. Por una limosna y un techo que les cobijara, trabajaron en los años cuarenta, cincuenta y sesenta, de sol a sol y de lunes a lunes. Todavía, cuando mis padres recuerdan las penalidades y carencias de aquella época, se refieren a los dueños y familiares del cortijo, como señoritas y señoritos. No sabrían de qué otra forma llamarles. Señorito, una palabra de origen sumiso, es al cabo de los años, simplemente un apellido inseparable para reconocer a alguien rápidamente.
Francisco era pequeño, casi mulato por la gracia del sol, enjuto y arrugado como un higo desfondado por los pájaros, pero con la energía y la vitalidad de un chaval virgen de veinte años, los nervios, decía mientras parpadeaba sin parar, no le dejaban vivir. Cuando yo lo conocí estaba a punto de jubilarse. No sé qué papeles le faltaban, ni a expensas de qué administrativo del señorito se encontraba, pero sí recuerdo esta historia, digna de los habitantes de Macondo…

viernes, 17 de agosto de 2007

La fragua



En una fragua, cada noche,
después de retomarnos cada día
sin prejuicios, me gustaría forjarnos;
y mezclar todo lo bello que se nos
escapó sin apenas advertirlo; cada
pálpito en común que quedó olvidado
en la angosta
y amnésica espesura del tiempo.
Y crearnos todopoderosos y efímeros,
como las flores tardías.


Romper cada mañana, exhaustos,
el crisol agotado, y entregarnos
frenéticos a la creación de un
nuevo molde voluptuosamente
conformado de esencias e instintos,
de divinidad.
Crear una vida desconocida hasta ahora,
descubrir en ella nuestra naturaleza
espontánea, y la verdadera misión
de nuestros sentidos.


¿Cuántos paraísos puedes llegar a evocar?
¿Puede consumirnos la perfección?
Dímelo sin pensar, como te esclaviza el amor,
con el acto reflejo de un suspiro,
respóndeme como se da un beso demasiado
tardío;
con un impulso, sin destino ni mesura.
Hagámoslo ahora.
¿O tal vez no?

miércoles, 15 de agosto de 2007

Su obra de arte



Puedo asumir la incertidumbre de cómo
me habrán esculpido en el tiempo, tus recuerdos;
¿sobre cuántos tronos y pedestales, me erigiste
soberbio y confiado, capaz de eclipsar al mismísimo
David de Miguel Ángel?
¿Con cuáles de mis seres pretéritos, depravados y
mitológicos, habrás tallado una laberíntica sala de
de almas gritando, insomnes?


Soy conocedor, de lo circunstancial y relativo de
cada acción instantánea, en la cual me considera tu
subconsciente. No voy a rogarte que me adules,
que me mientas diciendo que me entiendes a cada
paso de un sutil instante. El presente es sólo una
siembra al azar del viento.


Sólo a veces, me asfixia el hecho ingrávido e
incontrolable, de no saber si seré eternamente
moldeado, con estilos invisibles y antitéticos,
entre tus futuras obras de arte.

lunes, 13 de agosto de 2007

Cosas desesperantes de diferente índole



Increíble. Que los coches puedan alcanzar fácilmente, el doble de la velocidad máxima permitida.
Importante. Que sabiendo que envejezco prematuramente, haya días que me niegues tu sonrisa.
Trivial. Que coincidan en el mismo día, la condena de tener que afeitarme, con la necesidad escatológica y perentoria de reponer un rollo de papel higiénico.
Vergonzoso. Que admitamos con cotidianidad y alevosía, la simultaneidad de escandalosas fortunas personales, y hambrunas mortales.
Increíble. Que haya personas cultas y/o inteligentes a las que admiro, que pudiendo ser de izquierdas, sean de derechas, ideológicamente.
Importante. Que cuando todo en mí está dispuesto a florecer ante tus ojos, tu mirada sólo transmita ausencia.
Trivial. El uso penitente e indudable que hago de la balleta de cocina, cada vez que vierto el contenido de algún líquido alimenticio, que se encuentre contenido en el famoso formato “Tetra-brik”.
Vergonzoso. Que asumamos impertérritos, a la confirmación de que también las etapas malvadas y sangrientas de nuestra historia, son irremediablemente cíclicas.

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