Un fin de semana juntos (I)
Se incorporó como un camaleón tratando de sorprender a una mantis religiosa en pleno rezo, aunque su intención no estaba supeditada a ninguna necesidad fisiológica. Sus pies descalzos amortiguaban el silencio de su leve respiración. Alargó su brazo hasta alcanzar el portátil que había escondido en un cajón vacío de la cómoda.
─¿Dónde vas?
─No, nada, he tenido una idea para continuar esa historia que te leí ayer e iba a...
─No me dirás que has traído el ordenador después de haberme prometido que íbamos a estar solos y en exclusiva, el uno para el otro, este fin de semana.
─Bueno..., no querrás que le guarde luto a una promesa. ¿Que más da que escriba mientras estás inconsciente?
─La pregunta es, ¿cuánto tiempo te gustaría que siguiera dormida?
─Simplemente hasta que comprendieras que desear otras cosas es lo que te hace ser lo único imprescindible.
─Pues no lo entiendo, así que despiértame cuando creas que esté a la altura de esa persona.
*Le toca a él. ¿Cómo creéis que debería continuar?


















